Duración: 30 segundos. Un enmascarado baila de forma arrítmica en medio de una multitud que, aparentemente, le ignora. Acto seguido, toda esa gente empieza a moverse al compás de la música, ataviados con estrambóticos disfraces e interpretando ridículas coreografías. Sí, se trata de un 'harlem shake', el último fenómeno viral que está arrasando en la web y que hace algunas semanas descubrimos en España. Desde entonces, la locura está desatada: que si agencias de Internet interpretando su propia versión del bailecito, que si quedamos en la Plaza de Callao (Madrid) para hacer el 'harlem shake' más grande del mundo, que si investigan a una aerolínea norteamericana por grabar uno en pleno vuelo... Y así, suma y sigue. Vamos, que ya no sabemos si es más cansino el 'harlem shake' o el 'Gangnam Style'.
Si quieren cambiar de tercio sin perder la comba de los virales absurdos, desde hace años contamos con iniciativas parecidas -e igualmente inútiles- pululando por la red. Hace tres meses, nuestras pupilas se dilataban con el denominado 'milking'. Un grupo de estudiantes de la universidad de Newcastle hicieron público un vídeo que terminó ocupando las portadas de los periódicos más importantes de Reino Unido. La actividad es tan simple como pringosa. Tras visitar un supermercado y comprar un cartón de leche, el sujeto (algunos lo llaman 'milker') se dirige a un lugar público y vierte la leche sobre su cabeza. Sin más, continúa su camino como si nada hubiera pasado. ¿Genialidad? ¿Aburrimiento? Nos volvemos locos...
En 2011, la sandez del año se llamó 'cinammon challenge' (literalmente, el reto de la canela): engullir en menos de 60 segundos un cucharón de canela en polvo. Parece fácil, ¿verdad? No lo es. Plataformas como YouTube están repletas de vídeos protagonizados por dulces insensatos a un paso de la asfixia, con los ojos fuera de sus órbitas y expulsando canela por las fosas nasales. Y, como la estupidez humana no tiene límites, los derivados del original: seres humanos deglutiendo variopintas sustancias como cazos de harina, chupitos de bicarbonato con vinagre, una ingente cantidad de pimienta de cayena... (No se pierdan el la Coca-Cola Light y los caramelos Mentos, es un clásico).
Menos aparatoso, el 'planking'. El original y genuino juego de 'hacerse la tabla' en público. Inventado por dos adolescentes británicos en 1997, alcanzó su clímax entre 2010 y 2011. La diversión consiste en tumbarse boca abajo en cualquier lugar, con los brazos pegados al cuerpo, completamente rígido. Voilà. A partir de aquí, la imaginación no tiene límites. Hemos asistido al nacimiento del 'owling' (hacerse el búho), del 'batmaning' (hacerse el murciélago, colgándose por los pies en sitios inverosímiles imitando a Christian Bale en 'El Caballero Oscuro') o el 'horsemaning' (referente al cuento de Washington Irving 'La leyenda de Sleepy Hollow', la idea es que el sujeto de la foto parezca decapitado).
El horsemaning se inspira en la novela 'La leyenda de Sleepy Hollow'.
Además, existe otra tendencia (bastante más artística, todo sea dicho) que consiste en sacar fotografías de personas levitando. Para ello, el protagonista de la imagen saltará justo cuándo se apriete el disparador, con un semblante lo más relajado posible, mientras continúa realizando la tarea con la que estaba ocupado. La fotógrafa japonesa Natsumi Hayashi es una maestra en la materia.
Este ufano muchacho practica el owling.
Por último, hablaremos del 'cone-ing' o agarrar los helados de cucurucho al revés, es decir, estrujando la bola en vez del barquillo. Esta trastada surrealista, obra de Alki Stevens (aspirante a actor, 24 años) fue grabada a finales del pasado verano en Australia, en diversos establecimientos de comida rápida. En apenas un par de días, consiguió dos millones de visitas y los adeptos al 'movimiento' se multiplicaron por todo el mundo (sobre todo en Estados Unidos). Habrá que esperar al buen tiempo para ver si engancha en España. Mientras, que continúe el 'bailecito de San Vito'... digo 'harlem shake'.