Entrevista

Bombino, el tuareg errante

  • El guitarrista y cantante de Níger se postula como nueva estrella del rock africano con un disco producido por Dan Auerbach (The Black Keys)

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Una ululante espiral de guitarras eléctricas que se enroscan sobre sí mismas le ha valido a Omara Moctar el sobrenombre internacional de "Jimi Hendrix del desierto". No es el alias más original, pero puede ser útil para comprender el impacto que este hombre de 32 años procedente de la república de Níger ha causado en numerosos aficionados al rock en Europa y EEUU, que aprecian su estilo subyugante y evocador, perfumado por un exótico aire de misterio.

Fue en 2011 cuando se dio a conocer el hombre conocido como Bombino: por medio del documental Agadez. The Music And The Rebellion y del disco Agadez, ambos impulsados por el cineasta Ron Wyman. Ahora este excepcional guitarrista ve publicado su segundo álbum occidental (en su país había grabado antes varias casetes y había alcanzado renombre local), que ha producido Dan Auerbach, guitarrista y cantante de The Black Keys, quien en febrero recibió el premio Grammy a Mejor Productor del Año por El camino. Publica un sello con fama de gourmet, Nonesuch, y todo parece dispuesto para que Omara Moctar sea canonizado en occidente como el nuevo gran músico africano a seguir.

Bombino nació y creció en uno de los países más pobres del mundo, aunque pronto tuvo que emigrar de Níger por un conflicto armado. Vivió en Burkina Faso, Argelia y Libia, así que parece bastante normal que su nuevo disco se titule Nomad. "He sido nómada en África y ahora lo soy por todo el mundo", explica. "Esa palabra describe mi vida entera y mi futuro, pero nómada no significa que sea una persona sin raíces. Al contrario, mis raíces son más profundas que las de la mayoría de la gente. Procedo de una cultura que ha pervivido durante miles de años a su manera", sentencia en referencia al pueblo tuareg, del que se siente orgulloso representante.

Las figuras que Bombino saca de su Fender y los patrones rítmicos cadenciosos de su banda no son lo que se presupone en general por música tradicional, pese a su ancestral origen. Si suenan a rock (árabe) es porque algunos de los héroes del guitarrista son, confiesa, Jimi Hendrix, Mark Knopfler y Santana, así como Ali Farka Toure y los también tuareg Tinariwen. "Mi música es tuareg, eso está claro porque es mi identidad, pero yo intento poner mi propia firma y avanzar en nuevas direcciones", explica.

Se calcula que hay cinco millones de tuaregs, pueblo de origen nómada repartido por el Sáhara que en los años 90 y en 2007 protagonizó dos revueltas contra los gobiernos de Níger. Bombino, que en la adolescencia tocaba la guitarra en un grupo simpatizante con los rebeldes, apoyó ambos levantamientos, y llegó a vivir el asesinato de amigos y compañeros. Es algo que resuena cuando explica qué cosas le inspiraron para componer las canciones de Nomad. «El desierto y los problemas de los tuareg, aunque lo cierto es que mis canciones surgen cuando me siento a tocar sin ninguna idea en la cabeza, relajado y feliz».

Puede sorprender por todo ello que una música tan espiritual y apegada al noroeste africano haya sido grabada por Dan Auerbach en Nashville con la ayuda de varios músicos de country. Bombino elogia su labor e incluso elige un paralelismo bastante simbólico, no exento de humor. "Dan se comportó como un productor al pie de la letra: dio sus ideas e hizo sus propuestas igual que escuchó las de todo el mundo. Nos guiaba por el estudio como un pastor al rebaño". Es la penúltima escala de este nómada que asegura echar de menos, más que nada en el mundo, la libertad del desierto.

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