Promoción Alta cocina

Orbyt ofrece escapadas gastronómicas

  • Los abonados de Orbyt pueden optar a una noche y cena para dos personas en el hotel restaurante Atrio (Cáceres)

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La cocina del restaurante Atrio a pleno redimiento. Carles Allende.

En el año 1986, la Ciudad Vieja de Cáceres, uno de los conjuntos urbanos de la Edad Media y del Renacimiento más completos del mundo, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Además, José Antonio Polo y Juan Antonio (Toño) Pérez inauguraron el restaurante Atrio (dos estrellas Michelin). Ambas historias coincidieron de nuevo en 2010. Porque ese año, Atrio se instaló en una casa antigua del centro histórico y añadió un exquisito hotel de cadena Relais & Châteaux a su oferta.

Los inicios no fueron fáciles: "No teníamos ni idea de hostelería", recuerda Polo (la mitad del negocio y responsable de sala y bodega), "ni conocíamos el funcionamiento de un restaurante. Tan sólo el jefe de cocina era capaz de distinguir una merluza de una lubina". Se refiere a Juan González Cobo, el primero en controlar los fogones de Atrio. Poco después, se fue produciendo el relevo en la cocina y Toño, el chef (casi) autodidacta, tomó la sartén por el mango. Gracias a una buena relación con el presidente de la Cofradía Extremeña de Gastronomía, comenzó a realizar stages en Arzak, el Bulli o Jean Pierre Bruneau (en Bruselas). "Nuestra apuesta gastronómica pasa por una cocina basada en el producto y la tierra, pero moderna. Nunca olvidamos que lo importante es el sabor: nos interesa que la gente coma bien". Entre sus platos más clásicos, la cigala con careta de cerdo ibérico ("es nuestro ingrediente fetiche").

Toño Pérez (chef) y José Polo (jefe de sala y sumiller) dirigen el hotel restaurante Atrio.

Para acompañar, una carta de vinos (de las mejores de España) que cuenta con unas 2.700 referencias de todo el mundo (también champanes) y que es el tesoro de Polo. Comenzó a gestarla a principios de los 90 y ahora es su mayor orgullo. Tras la obra, la bodega se convirtió (casi) en una cámara acorazada de planta redonda en la que las joyas son las 50.000 botellas que contiene.

Manita con cigala.

Trabajar en un comedor de este nivel es duro. Y todo se complica si a la ecuación le añadimos un hotel de lujo. "Siempre nos gustó la hotelería. Desde muy jóvenes preferíamos viajar menos días y alojarnos en buenos hoteles". No les tembló el pulso cuando surgió la oportunidad. Ni repararon en gastos. "Fueron siete años de desvelos y gastamos una fortuna", pero la obra mereció la pena. A cargo del estudio Tuñón y Mansilla, se han rehabilitado los viejos edificios para construir una estructura contemporánea a medida, que se adapta a las viejas casas "como un cangrejo ermitaño encaja en su nueva concha" y que se integra en el entorno a la perfección. "Desde fuera, parece sobrio. Dentro, los 3.000 metros en los que se encuentran las 14 habitaciones se convierten en un entramado de galerías, salones, jardines, terrazas... Al final, el edificio te abduce".

Para completar la experiencia, no se olvide de pasear por las calles de esta ciudad renacentista, acercarse a la Fundación Helga de Alvear, al Museo Provincial o al aljibe, ni de visitar sus alrededores: el Real Monasterio de Guadalupe, el Parque Nacional del Montfragüe, la ganadería de toros bravos de Victorino Martín...

Hoteles gourmet con cocina exquisita

Los abonados a Orbyt podrán optar a una noche de hotel y cena para dos en Atrio (valorado en más de 500 euros). Para participar sólo tienen entrar en el Dutyfree Gourmet de Orbyt y responder una pregunta.

Durante las próximas semanas, tendrá la oportunidad de conseguir ofertas similares en Echaurren (La Rioja), Calima (Marbella) o Zaranda (Mallorca), entre otros.