Festival de Cortos Madrid

La vida es corto

  • Los mejores cortos internacionales, en pantalla grande y gratis. Es el festival madrileño Cortópolis, que este jueves se celebra en Kinépolis.

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Fotograma del corto 'Curfew'.

La burbuja de los festivales de cortometrajes en España ha estallado, como todas las demás en este tiempo incierto y particularmente cruel con la cultura en general y con el cine en particular. Y en este caso, la culpa no es tanto de la crisis económica (que también), sino del escaso o nulo criterio de selección de las obras participantes en la mayoría de los festivales.

"Todos los ayuntamientos estaban tan rebosantes que decían, "venga, vamos a hacer un festival de cortos". De hecho, creo que había unos 1.500 y ahora quedan 900", explica Raúl Cerezo (Madrid, 1976), director de cortometrajes (Escarnio, 8) con más de veinte años de experiencia en la materia y capaz de tragarse al año cerca de 1.500 obras de todo género y nacionalidad imaginables. Que los potenciales espectadores se estuvieran perdiendo grandes joyas por culpa de esta mala praxis le llevó a crear Cortópolis, un festival de periodicidad mensual, serio candidato a convertirse en el Festival de Festivales de nuestro país.

"El cortometraje siempre ha tenido, entre el espectador medio, la mala fama de ser amateur o de escasa calidad", se reafirma Cerezo. "Como mucha gente sale defraudada de los habituales festivales, ya sea por la mala selección de los cortos o por la pésima calidad de proyección, recurrimos a Kinépolis, que tiene salas enormes y la máxima calidad de proyección, y les sugerimos que nos dejaran sus espacios para un festival. La idea era proyectar con la mayor calidad posible, los mejores cortos posibles. Y además, sin coste para el espectador".

La iniciativa, que tuvo su primera edición en enero, ponía a disposición del público, a través de la web del festival, entradas gratuitas para las 410 butacas de una de las salas medianas de Kinépolis. Las entradas se agotaron en apenas 45 minutos, y esta segunda edición tendrá lugar en la sala más grande del complejo, 800 butacas y pantalla de 25 por 10.

La selección es apabullante, e incluye al reciente ganador del Goya al Mejor Cortometraje de Ficción, Aquel no era yo, de Esteban Crespo García, y dos de los favoritos para llevarse el Oscar. Cerezo los presenta como "una superproducción belga de ciencia ficción, que han tardado cinco años en completar, que es Muerte de una sombra (Tom Van Avermaet); y el que creemos que se va a llevar el Oscar,

Curfew (Shawn Christensen), en el que un tipo que está a punto de suicidarse recibe la llamada de su hermana pidiéndole que se haga cargo de su hija por unas horas, lo que produce una tensión espectacular entre el drama y un tono cómico brillante". Para completar la variedad de géneros, a estos tres cabezas de cartel hay que sumarles otras tres propuestas nacionales: Stop (Sergio Barrejón), drama social sobre las redadas racistas en Madrid a inmigrantes, con Eduardo Noriega; el experimental Stringless (Al Díaz) sobre una violinista dispuesta a llegar hasta el final en su dominio del instrumento; y, por último, Blue & Malone, detectives imaginarios (Abraham López Guerrero), una cinta de animación en 2D y 3D sobre imagen real.

Cortópolis es, también, una manera de luchar contra una frase tan manida como "el corto es el trampolín hacia el largo". "Lo que queremos", nos cuenta Cerezo, "es que la gente sepa que algunos directores, más o menos consagrados en el largometraje, eligen hacer cortos porque les gusta, porque es solo una cuestión de minutaje, nada más". Habla de cineastas como Isabel Coixet, Javier Fesser o Nacho Vigalondo, que alternan sus películas con piezas cortas. "El cortometraje es exactamente igual que el formato cuento o relato corto en literatura. Una historia más breve, o más concisa, que necesita solo 5, 12 o 20 minutos para desarrollarse. Aunque sea, de momento, una minoría, hay que mostrarle a la gente que este tipo de cortos existe, y que cada vez más directores compaginan una cosa y otra".

La Academia es la guinda del pastel de Cortópolis, una iniciativa ambiciosa y de largo recorrido pero que puede marcar un antes y un después en el mundo del cortometraje. "En un principio se dijo, "vamos a tener un jurado muy selecto", pero no queríamos quedarnos ahí. Lo que hay que hacer es una Academia del Corto, que no hay en todo el mundo. La idea es hacer unos premios potentes del cortometraje, en los que va a haber todas las categorías (desde música hasta maquillaje o efectos especiales) y que todos los académicos, directores nacionales e internacionales de primera línea, vean todos los trabajos presentados a través de Internet, con su usuario y contraseña. Igual al principio son solo 30, pero es algo que va a ir creciendo, igual que Cortópolis".

Sería la mejor manera de reivindicar, de una vez por todas, que ahora mismo hay gran cantidad de cortometrajes de mayor calidad que muchos largometrajes. "Quizá la proporción no sea tan buena, pero ¿cuántas películas españolas puedes decir que son realmente buenas cada año? ¿Cuatro, cinco? Yo te puedo enseñar 20 cortos de primera categoría y 80 a nivel internacional". La mejor forma de comprobarlo es seguir muy de cerca Cortópolis y su cita mensual con los mejores cortos del momento.

Entrada libre. Las invitaciones se pueden solicitar a partir de hoy en la web de Cortópolis

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2 » Comentarios ¿Quieres comentar? Entra o regístrate

  1. bustperls 18.feb.2013 | 22:32

    #1

    lo he llamado"no espero compasión(se jodan);corto campocular".Cero parte.Pueden hacerse secuelas como plagas divinas han azotado la faz de cuanto se meneara.Las desinencias verbales,niqueladas; perladas vamos! Rodamos!!! @hascomentado .has comentado que conoces un "entre lugar y un breve error" donde se comercian cápsulas cibelinas.Lo cierto es..nunca estuve(si es así,me encontraba turbado en todos esos precio- sos premios y fotos e instantáneas @gazapadas más allá de ningún cinturón de celofán,en los confines ultimados de Orión(te has equivocado de película! Me temo!)Todo es más corriente de lo que lo hacen aparentar los efectos gracias a mi tía Encarni un despojo se convierte en la tortilla más nominada de la cena;a un poema bisoño que no me enseñó na- da, pero convirtió un cruce en una subitánea broma de mal gusto,muy aplaudida en las inmediaciones de un amigo de la Maja del alba,que se vino abajo en mitad de un estrepitoso segundo-primero con ascensor de caracol!

  2. bustperls 18.feb.2013 | 23:01

    #2

    La primera secuela,que coincidiría,si queréis,con la primera parte se titula "ayer topé en un epi-campo de vi aves"(admite repollo;más concisoEs ,esbozando,o aburriendo,un error que desciende de algo elevado(puede ser un tren o una gaviota laminaria,o lapidaria.Sobre el rodaje podríamos ir guionizando...pues para conocernos peor!

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