Metropoli

Blog Soñar despierto

"2001": medio siglo de aburrimiento

De que Stanley Kubrick es uno de los directores más especiales e influyentes de la historia del cine no hay ninguna duda. De que es uno de los pocos a los que se le puede aplicar el calificativo de autor con todas sus consecuencias y de que fue un revolucionario iconoclasta, tampoco. Y que en su breve e intensa filmografía hay varias obras maestras ("Atraco perfecto", "Senderos de gloria", "Espartaco", "Lolita", "Barry Lyndon") es incontestable. Por eso resulta entre chocante y alucinante que su película más emblemática, la más comentada, la más elogiada, la más estudiada sea, de lejos, la peor de todas cuantas firmó. Me refiero, naturalmente, a la sobrevaloradísima (de hecho, creo que es la película más sobrevalorada de la historia del Cine)  "2001: Una odisea del espacio", de cuyo estreno se cumple este 2018 medio siglo.

La he visto varias veces, desde la adolescencia hasta la actualidad. Y cada vez me aburro más con ella y me resulta más cargante. Al principio, pensaba que se debía a la inmadurez y a que no era capaz de entender sus profundos significados metafísicos y existenciales pero, a cada nuevo visionado, me doy cuenta de que el problema no es mío sino de la película. Y cada vez tengo más claro que lo que representa el celebérrimo monolito no lo sabía ni el propio Kubrick.

Y eso que el arranque del film no puede ser más prometedor: los primeros diez minutos son sencillamente antológicos, con esos primates descubriendo la inteligencia al ritmo de "Así habló Zarathustra" de Richard Strauss y la elipsis más salvaje de todos los tiempos, con un hueso lanzado al aire que se convierte en una nave espacial futurista, que "baila" en la inmensidad al ritmo que marca "El Danubio azul" de Johann Strauss. Pero, a partir de ese momento...

A partir de ese momento, la cosa se prone profundamente cósmica (y no porque se desarrolle en el espacio), con la aparición de Hal, un robot redicho e intelectual que controla el día a día de unos astronautas que se pasan el día correteando por su nave. Todo, puesto en escena con esos planos rebuscados que tanto gustaban al director y que acaban siendo un tanto mareantes y envuelto en un molesto halo de pedantería. Monolítica, por supuesto. Todo es plúmbeo, casi soporífero.

Para muchos, "2001: Una odisea del espacio" marcó el inicio de la edad de oro de la ciencia ficción moderna. Para mí, ese título lo merece otra película que este año también cumple medio siglo de vida, entre muchas menos alharacas, "El planeta de los simios", de Franklin J. Schaffner.


4 » Comentarios ¿Quieres comentar? Entra o regístrate

  1. Ondoluin 22.abr.2018 | 12:14

    #1

    ¡Menudo crítico de cine! Se nota que es "un-juega-nintendo" ... ¿Y de leeer no hablamos, no?

  2. desesperio 22.abr.2018 | 10:08

    #2

    Para ser un experto, la argumentación es bastante simplona. Estoy de acuerdo en que muchas "obras maestras" envejecen mal. Efectos, desenlaces sorprendentes, historias, etc. Casi todo ha sido explorado e inventado ya, y para más INRI explotado hasta la saciedad. En el mundo de la ciencia-ficción, el tiempo juega un papel aún más en su contra. Hablar de esta filme en el siglo XXI y analizarla como Ud. ha hecho es como si lo hiciera mi hijo de 14 años. ¿A quién le va a sorprender hoy en día un superordenador con reconocimiento de voz y óptico que gestiona todos los sistemas de a bordo? ¿O las tablets? (ah, no; eso fue una idea original de Jobs). Si se le suma la rigurosidad ciéntifica de los detalles, también novedosa para su tiempo, que la sociedad estaba en plena carrera espacial, etc. se puede hablar de una gran obra. ¿Que le aburre? Pruebe con cualquier película galardonada. La mayoría son infumables. El monolito interprétele como Ud. quiera. Hoy sabemos que no somos el centro del universo, incluso se especula con que la vida vino cabalgando en meteorito. Imagínese el ser humano hace 50 años y cuál era su concepción de su lugar en el universo. Póngale El Planeta de los Simios a un Millenial. Ni lo intentará. Hoy ya está todo tan visto que les parecerá una chorrada. Adiós al momento impactante de encontrar la Estatua de Libertad.

  3. Nick 21.abr.2018 | 14:04

    #3

    Para poder juzgar la película, hay que leer la obra que representa "2001 Odisea Espacial" de Arthur C. Clark, sólo entonces se comprenderán las implicaciones filosóficas de la película. Si no, uno no se entera y es fácil acabar aburriéndose.

  4. Dale 21.abr.2018 | 11:44

    #4

    Qué crítica más superficial. Cansa leer a críticos que no saben diferenciar el que es pedante porque no sabe cómo llamar la atención en su oficio, del director que simplemente intenta salirse de la corriente y hacer algo distinto por el mero placer de probar cosas nuevas. Pero no hay manera, a esto le achacan el cliché de pedante y rebuscado con lo que quedan muy bien al presumir de anti pedante y ya no tienen que explicar cuáles son sus fallos y aciertos (es pedante porque lo digo yo y punto). Y para ellos todo tiene que tener un significado literal y discursivo en el cine (no sé porque no le pedirán explicaciones a Mondrian o Kandinsky de sus cuadros (¿serán ellos pedantes también y rebuscados?). Yo no digo que pueda tener errores, pero razónemelos alma bendita.

Queremos saber tu opinión
Participa
Comentario
Acepto las normas de participación
Queremos saber tu opinión
Usuario registrado