Metropoli

Blog Soñar despierto

Saoirse, Margot y Jennifer

Ahora que se habla tanto de los pocos papeles buenos para mujeres que hay en el cine, no deja de resultar llamativo que vayan a llegar a la cartelera, en el plazo de siete días (entre el 23 de febrero y el 2 de marzo), tres películas absolutamente femeninas, que giran alrededor del mundo de la mujer y con personajes que son caramelos para las actrices que los interpretan. Eso sí, hay que admitir, con un punto de sorpresa, que, de las tres películas, dos están dirigidas por hombres.

Pero vayamos por orden. Los títulos en cuestión son "Lady Bird", "Yo, Tonya" y "Gorrión rojo" y sus tres protagonistas tienen muchas cosas en común: son millennials, excelentes actrices, bellísimas y en algún momento de su carrera han recibido el reconocimiento de la Academia de Cine de Hollywood, pues dos son candidatas este mismo año al Oscar y la tercera ha sido nominada en cuatro ocasiones e incluso ha ganado una estatuilla. Ellas son, claro, la irlandesa-neoyorquina Saoirse Ronan, la australiana Margot Robbie y la muy estadounidense (nada menos que de Kentucky, como el fried chicken) Jennifer Lawrence.

Ronan da vida a una adolescente que da el salto a la edad adulta en la divertídísima comedia generacional "Lady Bird", que supone la segunda incursión tras las cámaras de la musa indie Greta Gerwig y que se ha convertido en la gran sorpresa del año. Todo lo que cuenta el filme ha sido contado mil veces antes, pero aquí está tan bien contado que hasta parece original y diferente. La actriz que se dio a conocer con "Expiación" borda un personaje que vive permanentemente al borde de un ataque de nervios pero que, dentro de su neurastenia, caracterizada por todo tipo de filias, fobias y caprichos, acaba por resultar entrañable, achuchable y adorable.

No es la obra maestra que se ha querido vender desde algunos círculos de influencia de Estados Unidos, pero está francamente bien. Y ojo a Ronan, que bien podrá ser la tapada en los próximos Oscar y arrebatarle a Frances McDormand un premio que, a priori, parece cantado. 

"Yo, Tonya", dirigida por el australiano Craig Gillespie, le pone en bandeja a Margot Robbie la posibilidad de demostrar que es mucho más que el pibón que dejó boquiabierto a Leonardo di Caprio (bueno, y a todos los espectadores) en "El lobo de Wall Street". La película reconstruye la historia de la patinadora Tonya Harding, que se hizo famosa mundialmente no por sus habilidades deportivas, que eran muchas, sino por haberse visto implicada en un atentado contra su principal rival, Nancy Kerrigan.

Red neck de manual, el personaje de Harding es una golosina que la rubia australiana no desaprovecha, entre otras cosas porque, al igual que el filme, se mueve en múltiples registros, de la comedia al melodrama. Con un inteligentísimo humor negro y un montaje excepcional, la película es un torpedo en la línea de flotación del "american dream" y una crítica feroz del clasismo y el injusto sistema social que impera en Estados Unidos. Robbie no va a ganar el Oscar pero, para ella, ya es un enorme reconocimiento estar entre las cinco candidatas.

Por último, tenemos a Jennifer Lawrence, que en "Gorrión rojo" consigue que nos reconciliemos plenamente con ella tras haber sido partícipe del engendro de "Mother!". A partir de la novela de Jason Matthews y a las órdenes del austriaco Francis Lawrence, que la dirigió en tres de las cuatro entregas de "Los juegos del hambre", la ganadora del Oscar por "El lado bueno de las cosas" se mete en la piel de la rusa Dominika Egorova, una bailarina que sufre un gravísimo "accidente" y es reclutada por el Servicio de Inteligencia de su país. Pero, antes, tendrá que pasar un salvaje curso de formación sexual para aprender a explotar sus encantos...

Arropada por unos secundarios excepcionales (atención a Charlotte Rampling haciendo de "madame"), Lawrence consigue una intensísima, arriesgada y provocativa interpretación, la más sensual y sexual de su carrera. Y el filme funciona de maravilla, situándose desde ya a la altura de los grandes clásicos del subgénero de espías de la Guerra Fría, y sus 140 minutos de metraje se hacen hasta cortos. Se podría decir que es una película de acción de las de antes y Lawrence, una estrella a la altura de las más grandes divas.

Y, por favor, que nadie me pregunte con cuál de las tres actrices o con cuál de las tres películas me quedo.


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