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"Madre!": ¿Genialidad o mamarrachada?

Hay directores raritos, raros y muy raros. Y luego está Darren Aronofsky, que de tan raro acaba siendo inclasificable. Con películas como "Pi, fe en el caos", "Réquiem por un sueño" o "El manantial de la vida" demostró que es capaz de hacer un cine tremendamente personal, visualmente poderosísimo y, siendo sinceros, prácticamente incomprensible para el común de los mortales. A veces, también es capaz de hacer películas más o menos asequibles, como es el caso de las excelentes  "El luchador" o "Cisne negro". Pero cuando se pone críptico, no le gana nadie. Y eso es lo que ha hecho en su último filme, "Madre!", que se estrena el próximo viernes 29 de septiembre.

Aronofsky se ha superado a sí mismo con una película que, de principio a fin (y estamos hablando de algo más de dos horas de metraje), es un delirio indescriptible e inenarrable. Todo ocurre en un único escenario, una mansión en medio del campo en la que vive un matrimonio compuesto por un escritor maduro en crisis creativa y su joven esposa, que le idolatra. Por allí empiezan a aparecer personajes de todo tipo y a pasar cosas extrañas sin mayores explicaciones y sin que nada tenga la más minima coherencia. La idea de Arononofsky es que cada uno le dé la lectura que le venga en gana, pero para eso habría que meterse en los oscuros recovecos de su mente.

El filme, además de la calenturienta imaginación de su guionista y director, bebe de muchas fuentes: ahí están las influencias del teatro del absurdo de Ionesco, del surrealismo más exacerbado de Buñuel, de las provocaciones del primer Polanski, del dadaísmo de René Clair y, si me apuran, de la estética macabra de los cuadros de El Bosco y el Goya más oscuro. De hecho, me parece mucho más divertido buscar estas referencias cultas que intentar seguir la inconexa narración.

El reparto es, de lejos, lo mejor. Jennifer Lawrence, omnipresente y casi siempre fotografiada en dolientes primeros planos por una cámara que parece como si la acosara, consigue hacer muy creíble la desubicación y el desamparo de su personaje, probablemente porque tampoco ella se estaba enterando muy bien durante el rodaje de qué iba la cosa. Javier Bardem está más mefistofélico que nunca. Ed Harris y Michelle Pfeiffer resultan inquietantes. Y Kristen Wiig rompe radicalmente con su habitual imagen amable y divertida.

Con "Madre!" no existe término medio: o se la ama o se la odia; puede ser calificada como una genialidad o como una soberana mamarrachada. Yo me inclino más por la segunda opción... básicamente porque no tengo ningún reparo en reconocer que no he entendido nada.


2 » Comentarios ¿Quieres comentar? Entra o regístrate

  1. Sevigne 24.sep.2017 | 07:13

    #1

    Pues se lo explicamos Sr. Luchini. Hay varias interpretaciones, la que yo le di inicialmente fue la de una alegoría de la creación artística, el hombre creativo, que ha perdido la inspiración y de quien pocos se acuerdan ya, salvo los personajes que llegan inicialmente a la casa; vive en su mundo de las ideas, alejado de la realidad; aquí Lawrence haría el papel de la persona que mantiene al creador en conexión con el mundo real, material, y que se preocupa básicamente de las cosas materiales (el cuidado de la casa, tener un hijo...). En la segunda parte del film la fama llega súbitamente una vez el artista ha recuperado su inspiración, y esa fama se lo lleva todo por delante, incluyendo sus vidas, su intimidad (la casa), y su hijo (no son como paparazzis muchos de los visitantes?) (sigue...)

  2. Sevigne 24.sep.2017 | 07:25

    #2

    (...continua) Otra posible interpretación, y al parecer la más mayoritaria, es que la peli es una alegoría de la creación del hombre y de como el hombre está actuando de manera irresponsable con el planeta. Aquí Bardem es Dios, la casa y su mujer (que son inseparables una de la otra) es la Tierra. Todo parece ir bien, una casa magnífica en un precioso entorno natural, solo una cosa va mal: la falta de inspiración del marido, lo que tiene no le basta, necesita "crear"... Harris sería Adán, Pfeiffer Eva (creada a partir de la costilla de Adán, escena de Harris vomitando en el baño y la cámara enfocando sus costillas que Bardem toca), y sus dos hijos serían Caín y Abel (uno mata al otro). Al fin Dios encuentra la inspiración y "crea"... un poema (la Biblia, el hombre...), los hombres llegan en masa a la casa para alabarle, y eso le complace, pero no a su mujer. En su delirio de veneración al creador los hombres enloquecen, crean extraños cultos, toman la casa, ejercen la violencia... Dios les ofrece a su propio hijo, a quien primero alaban, luego matan y se lo comen... Me gusta más mi interpretación inicial (el otro post) pero reconozco que esta segunda encaja mejor y tiene más solidez. Sea como sea, un peliculón!

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