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Resumen de 2015 (II): Las peores películas

Después de haber seleccionado la semana pasada las diez mejores películas del año, aquí va la lista de las estrenadas en los últimos doce meses que menos me han gustado. No son necesariamente las peores sino las más decepcionantes, las más fallidas, las más irritantes... o todo a la vez. Y, como ninguna merece destacar sobre las demás, ordenadas por riguroso orden alfabético.

P.S. "Birdman" y "Un pájaro se posó en una rama a reflexionar sobre la existencia" no están incluidas porque, aunque son de una pedantería supina e insoportable, las hay todavía peores... 

Asesinos inocentes. Sin guion, es muy difícil que una película llegue a buen puerto. Y el de la ópera prima de Gonzalo Bendala es paupérrimo, no queda claro si quiere hacer un episodio piloto de una serie sobre adolescentes o un thriller metafísico. El resultado, así las cosas, es cercano al caos. Tampoco ayuda un reparto desequilibradísimo que cojea por varias de sus patas principales.

Cenicienta. Quién ha visto a Kenneth Branagh y quién le ve... Llegó a ser considerado el mejor adaptador de Shakespeare de los últimos 30 años y un digno sucesor de Laurence Olivier y ahora es un mediocre artesano al servicio del mejor postor. Aquí adapta el clásico de Perrault al más puro estilo Disney, con toneladas de ñoñería y almíbar. La elección de la pavisosa y cejienorme Lilly James como Cenicienta es un clamoroso error de cásting. Hasta a Cate Blanchett se la nota a disgusto en el papel de la madrastra, que debería haber sido una golosina para una actriz como ella. Plúmbea.

Cincuenta sombras de Grey. Tenía que ser así: de una pésima novela sólo podía salir una pésima película. Con el agravante de que lo que pretende ser una trangresora historia cargada de erotismo se queda en un videoclip engolado que ni tiene erotismo ni transgrede. La culpa no es de ellos, sino de quienes disparatadamente les han elegido, pero Dakota Johnson y Jamie Dorman no han venido a este mundo para convertirse en sex symbols. Apurando, apurando, ni siquiera en actores...

La conspiración de Noviembre. Pierce Brosnan dejó de ser James Bond pero eso no significa que haya dejado los servicios secretos. Aquí es un agente retirado en Suiza que debe proteger a una testigo. Todo es tópico y previsible en una historia confusa con la que Roger Donaldson demuestra que sus mejores tiempos ya pasaron. Brosnan está más hierático que de costumbre y la extrema belleza de la ucraniana Olga Kurylenko no basta para compensar sus enormes carencias.

Cuatro Fantásticos. A las películas de superhéroes de Marvel se les pueden perdonar muchas cosas, como que el guion sea confuso, que la acción no arranque hasta mitad de la película, que los actores sean flojos y  la dirección, impersonalmente rutinaria. Pero es de todo punto imperdonable que los efectos especiales sean tan lamentablemente malos como los de este filme. Más que una superproducción de 2015, parece una serie B italiana de los años 80.

Dando la nota 2: aún más alto. El subtítulo debería ser aún peor. Si la primera entrega era mala (aunque las actrices, sobre todo Anna Kendrick, tenían cierta gracia), la segunda es demencial. Los números musicales están pesimamente rodados y encima el mensaje subliminal es tremendo: los americanos son muy buenos y los europeos son muy malos. El personaje de Rebel Wilson debería dar mucha risa y lo que da es mucha pena.

Francisco (El padre Jorge). A pesar del ímprobo esfuerzo de Darío Grandinetti, lo que no puede ser no puede ser, y además es imposible. Si ya era complicado hacer una hagiografía de un personaje que todavía está escribiendo su historia, como es el caso de Jorge Bergoglio, porque ésta queda incompleta, hacerlo de la forma en que lo ha hecho Beda Docampo es un monumental desacierto. Todo suena a cartón piedra y el exceso de buenismo y de pleitesía acaba resultando empalagoso.

La historia de Marie Heurtin. La historia, basada en hechos reales, podría haber sido interesante: una monja consigue que una ciega sordomuda aprenda a comunicarse. Pero la forma de contarla de Jean-Pierre Améris es inaceptable, porque se centra en la parte más mística y escamotea, escandalosamente, lo que de verdad es interesante, que es cómo la monja consigue que la niña aprenda, dejando que sea la divinidad la que se ocupe de todo.

Ma ma. Una mujer con cáncer terminal que saca adelante un embarazo sin el más mínimo problema. Un hombre que pierde a su mujer y su hija y se va de vacaciones a la playa al día siguiente con una desconocida y su hija. Un ginecólogo cantarín. Una escena final inenarrable a ritmo de Nino Bravo. Escenas oníricas supuestamente trascendentales...Como ya dije en su momento, lo único que produce la última película de Julio Medem es una insoportable vergüenza ajena.

Obsesión. Todo es ridículo en este thriller erótico a mayor gloria de Jennifer López, desde su premisa (una madura ama de casa que pierde la cabeza con un mefistofélico amigo de su hijo adolescente) hasta un desenlace reaccionario y disparatado, más propio de una película de catástrofes. Entre medias, la nada absoluta, con una puesta en escena de Rob Cohen que sería rechazada en unas prácticas de Primero.

 

 

 


1 » Comentario ¿Quieres comentar? Entra o regístrate

  1. Paloma Guindulain Garcia surhi 26.dic.2015 | 14:09

    #1

    Yo no he visto todas estas películas, otras sí, y puedo comprender que no siempre llueve a gusto de todos, pero calificaciones, como malos, actores, malos directores, pésimas películas, me parece totalmente exagerado, todos los grandes han hecho auténticos bodrios y no por eso dejan de ser grandes, siento decir que alguna película de las que aquí califican de "malas" a mi si me han gustado, pero como ya he dicho, no siempre llueve a gusto de todos.

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