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Sadismo en la carretera

El próximo viernes se estrena el remake, en versíón 2.0, de una de las sagas de acción más trascendentes de la historia del Cine, "Mad Max". Aún no he podido ver el filme pero, a priori, tiene muy buena pinta: lo firma George Miller, creador y responsable del original, lo que debería garantizar que, al menos, el espíritu no va a ser traicionado, y el siempre excelente Tom Hardy y la rapada Charlize Theron conforman una pareja de lo más atractiva. Ya hablaremos de ella más adelante, de momento, la ocasión la pintan calva para repasar la trilogía primigenia. 

"Mad Max: salvajes de autopista"

Estrenada en 1979, "Mad Max" (a la que para su distribución española se le añadió la innecesaria coletilla de "Salvajes de autopista") se convirtió en un insospechado fenómeno mundial. Rodada en el desierto australiano con un presupuesto irrisorio, contaba las andanzas de un policía de carretera que, en un incierto e indeterminado futuro posapocalíptico, se enfrentaba a una banda de delincuentes moteros que habían asesinado a su familia.

El esquema narrativo retoma y actualiza los grandes clásicos del western, con la figura del héroe solitario y asocial enfrentado a unabanda de forajidos sin más ayuda que su destreza, su coraje y sus ansias de venganza. Sin apenas efectos especiales, con una inversión mínima en vestuario y estética gótico-punk, sus dos principales bazas para convertirse en un éxito tan brutal como inesperado fueron un descarnado tratamiento de la violencia, casi rayano en el sadismo y a la ue algunos le han querido buscar lecturas filogays, muy poco habitual por aquel entonces (lo que provocó que en España se estrenara bajo la calificación "S", reservada a películas que podían herir la sensibilidad del espectador por su contenido erótico o violento, pero que generalmente sólo se aplicaba a cintas de destape) y la arrolladora presencia de un jovencísimo actor neoyorquino de ojos azules críado en las antípodas y llamado Mel Gibson, destinado a ser una de las mayores estrellas de la galaxia cine en las siguientes cuatro décadas.

"Mad Max 2: el guerrero de la carretera"

El éxito de la película llevó a sus responsables a firmar una primera secuela "Mad Max 2: el guerrero de la carretera"  que, a la postre, se convertiría en la mejor de la trilogía. Rodada ya sin la inconsciencia de la anterior, con un presupuesto más elevado y a sabiendas de que no se trataba de un experimento sino de un filme destinado a reeditar un taquillazo, carece del encanto y la ingenuidad de la primera pero, a cambio, ofrece mucha más profesionalidad y mucho más espectáculo.

La apuesta por una estética de cómic y unas notables escenas de acción son, en esta ocasión, los mayores aciertos de Miller y tan sólo cabe reprocharle un excesivo lirismo en la figura de una voz en off que glosa al protagonista (que, en el fondo, no deja de ser un salvaje bastante sádico) como un héroe inmortal. Como anécdota, cabe decir que el argumento (la lucha por el combustible entre quienes quieren refundar una sociedad civilizada y quienes quieren que las cosas vayan a peor) está prácticamente plagiado, línea a línea, en "Waterworld", ese horror protagonizado por Kevin Costner.

"Mad Max 3: más allá de la cúpula del trueno"

Por último, el tercer episodio, "Mad Max 3: más allá de la cúpula del trueno", es otra cosa bien diferente. En 1984 Mel Gibson ya era toda una estrella , así que Miller se atrevió con una superproducción mainstream destinada a todos los públicos. Se suaviza la violencia, se infantiliza el argumento, se reducen los instintos sádicos de Max, se pone a muchos niños para producir algo de ternurismo y se incluye a una Tina Turner en pleno apogeo para hacer de supervillana. El resultado es una película entretenida pero prescindible, en la que lo más destacable es la canción que interpreta la propia Turner, "Beyond the Thunder Dome".

A pesar de los altibajos, la trilogía de "Mad Max" se mantiene como una de las mejores jamás filmadas y una de las más influyentes, toda vez que ha sido plagiada casi hasta la saciedad. Y con un punto a su favor: cada película es independiente y se abre y se cierra, no está pensada para dejar al espectador con la miel en los labios a la espera de la siguiente. Y eso, ahora que es tan habitual esta burda maniobra, se agradece mucho.

¿Estará el remake a la altura de las circunstancias? Esperemos que sí...


1 » Comentario ¿Quieres comentar? Entra o regístrate

  1. admith 11.may.2015 | 09:27

    #1

    Muchísimas ganas de ver la nueva entrega de George Miller. Ojalá está a la altura. Y por otro lado, no vamos a comparar Waterworld con Mad Max, Dios me libre, pero de ahí a decir que la cinta de Kevin Reynolds es un horror, pues tampoco. Hay que obviar los múltiples problemas de rodaje que tuvo, pero por lo demás es una película de aventuras decente con algunas escenas notables, a mi juicio claro.

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