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Blog Soñar despierto

Fascinantemente enfermiza

Cada nueva película del director canadiense David Cronenberg supone un reto para las tragaderas del espectador y un desafío para su capacidad de asumir que el mundo en que vivimos es manifiestamente mejorable, que la humanidad está enferma y que todo lo que nos rodea es deprimente, insoportable y, muchas veces, directamente repugnante. Se podrá estar de acuerdo o no con su discurso y se podrá discutir la calidad de sus filmes ("Cosmópolis", sin ir más lejos, es deplorable), pero lo que no se le puede negar es una absoluta coherencia consigo mismo a lo largo de su filmografía y la casi segura garantía de que sentarse en una sala ante una proyección que lleve su firma nos va a provocar la misma y dolorosa sensación que una larga serie de puñetazos en el estómago.

Julianne Moore y Robert Pattinson

La última prueba es "Maps to the Stars", la película más fascinantemente enfermiza que ha aterrizado en la cartelera en mucho tiempo. Un retrato descarnado y cruel de la trastienda de esa supuesta factoría de los sueños que es Hollywood; un universo aparentemente plagado de estrellas, de glamour y de lujo por que el que, según el septuagenario cineasta, pululan individuos esperpénticos cargados de frustraciones, de sueños incumplidos por inalcanzables y de ambiciones desmedidas y que arrastran malamente unos desmesurados egos.

Todos, absolutamente todos, los personajes que aparecen en el filme son reales como la vida misma y es fácil, haciendo un pequeño ejercicio de imaginación, buscarle a cada uno algún equivalente más allá de la pantalla. Todos llevan existencias patéticas mientras se ahogan, un día tras otro, en sus disparatados delirios de grandeza, desde la actriz con ínfulas hasta el chófer aspirante a actor, pasando por la advenediza con instintos homicidas que trata de sobrevivir, el ídolo juvenil que es incapaz de sobrellevar la fama o sus miserables padres que le venden al mejor postor.

Un drama con muchos toques de humor -o una comedia muy negra, según se mire- que juega con la coralidad de una tragedia griega y que, como tal, lo fía prácticamente todo a unos intérpretes que se prestan, sin condiciones, al juego de Cronenberg y a sus reglas extremas. Casi todo el reparto alcanza la excelencia (lo de Robert Pattinson no tiene arreglo, es el peor actor de la historia, sí o sí) pero hay que destacar especialmente a una Julianne Moore capaz de salir airosa de lo que le pongan por delante. Que, en este caso es un miura astifino de más de 700 kilos: no es nada habitual ver a una estrella consagrada, recién oscarizada, que con más de 50 años se marque un trío completamente desnuda, pronuncie las frases más salvajes que se puedan imaginar como quien recita la lista de la compra, se deje fotografiar en la taza del retrete mientras se tira cuescos y habla de ponerse un enema, practica sexo con alguien 20 años menor en el asiento trasero de un coche y consigue no resultar absolutamente detestable y despreciable a pesar de lo impresentable de su conducta.

"Maps to the Stars" no es una película mayoritaria ni aspira a serlo. Sólo es una película diferente, provocativa, rompedora, sórdida, iconoclasta y fascinantemente enfermiza. Exactamente todo lo que no es y debería haber sido ese engendro titulado "Cincuenta sombras de Grey".


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