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Blog Soñar despierto

Una obra maestra que no lo es tanto

Michael Keaton y Edward Norton

Parece como si el quinto largomeraje del mexicano Alejandro González Iñárritu, "Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia)", estuviera bendecido por una insólita e irrepetible alineación astral. La crítica de todo el mundo la aclama casi unánimemente. El publico acude en masa a las salas donde se proyecta. Y los premios (incluidas esas nueve candidaturas al Oscar que la convierten en una de las principales favoritas para la noche del 22 de febrero) le llueven. Da la impresión de que estamos ante una indiscutible obra maestra, dizque la reinvención de la pólvora, y pocas voces discordantes se alzan ante ella. Pues bien, aquí va una de ellas.

Por supuesto que "Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia)" no es una mala película, ni mucho menos, pero está a años luz de distancia de "Amores perros", la primera y, de momento, mejor película del director mexicano, y, sobre todo, se pierde en una pretenciosidad, unos delirios de grandeza y una autoconsciencia de la propia genialidad que resultan excesivamente molestos, ya desde ese título que aspira, como mínimo, a ser un tratado de filosofía cosmogónica.

Hay quien señala que el ejercicio de estilo de Iñárritu, al rodar prácticamente toda la película en un único (y falso y muy manipulado) plano secuencia es de un virtuosismo insuperable. Bueno, efectivamente es un ejercicio de estilo, de eso no hay duda. Pero carece de originalidad, porque ya lo hicieron antes que él, por citar sólo a tres, Alfred Hitchcok en "La soga", Aleksandr Sokurov en "El arca rusa" y hasta un compatriota, Jaime Humberto Hermosillo, en "La tarea". Y resulta más que discutible su efectividad, porque la cámara persiguiendo a los personajes por pasillos y calles acaba por resultar previsible, cansina y mareante. Con todo, hay que destacar que las trampas de montaje son extraordinarias y que los saltos temporales están resueltos con brillantez.

El humor negro es otra de las presuntas virtudes del filme, primer acercamiento del cineasta al género de la comedia. Aquí habría que entrar en una disquisición casi bizantina sobre lo que es humor, que no viene al caso. Sátira, sarcasmo y cinismo son una cosa, pero humor es otra completamente diferente. Y ni negro ni de otro color, el humor aquí brilla por su ausencia. De hecho, todo lo que pasa y los personajes resultan más bien deprimentes.

Los intérpretes están espléndidos, siempre y cuando tengamos en cuenta las limitaciones de cada uno. Porque Michael Keaton no ha sido nunca un gran actor y aquí tampoco lo es. De acuerdo, tiene mucho mérito enfrentarse sin complejos a un personaje que casi parece una caricatura de de su propia carrera, pero el talento es el que es y da de sí lo que da de sí. Edward Norton y Emma Stone se lo comen crudo en todos los planos en que aparecen y se echa de menos que ellos no tengan más protagonismo y Keaton, menos.

Es, el de "Birdman o (la inesperada virtud de la ignorancia)" -repito, vaya título más pretencioso-, uno de esos caso de que los que ya hemos hablado en otras ocasiones de película tremendamente sobrevalorada a la que el paso del tiempo va a hacer mucho daño. Porque si dijéramos que en una película casi notable, que lo es, dentro de unos años seguiría siéndolo. Pero si todo el mundo se empeña en convertirla en la obra maestra que no es, dentro de unos años se va a despeñar de forma estrepitosa. Y ni una cosa ni la otra.


7 » Comentarios ¿Quieres comentar? Entra o regístrate

  1. jonbil37 17.ene.2015 | 04:04

    #1

    Pues de las otras favoritas ni "Boyhood" ni "El Gran Hotel Budapest" son tampoco nada del otro mundo. La primera se queda en la originalidad de la idea de rodar durante 12 años a unos personajes, pero la puesta en escena es la de un simple melodrama (Linklater es un director de grandes ideas como la trilogia "Antes del..." o "a scanner darkly", pero que no las desarrolla durante el metraje).De los interpretes solo destaca Patricia Arquette cuando llora. Y la de Wes Anderson es otra marcianada suya solo que esta vez mas inspirada, Y las otras dos cintas sobre Turing y Hawking son correctas, destacando solo los actores que los encarnan.

  2. julio1980 17.ene.2015 | 04:05

    #2

    Siento no estar en absoluto de acuerdo. Es una película asombrosamente sensible. Quizá el crítico no es capaz de entender toda su grandeza.

  3. ghernan 17.ene.2015 | 08:39

    #3

    A mi no me parecio una obra maestra ni mucho menos, la he visto influenciado por los premios que acapara, e intentandole ver algo que no logro a lo largo de la pelicula, buenas actuaciones pero no se a donde me llevan al final porque no me logra emocionar, la olvidare pronto

  4. Dale 17.ene.2015 | 09:26

    #4

    Por muchas referencias de la película a otras películas célebres como All that jazz u Opening night y al cuento de Carver y ciertas interpretaciones buenas (ahí si) de jazz en la percusión, no hay ninguna duda: la película es un auténtico truño y encima de una pretensión consciente que sonrojece. No es una buena interpretación ni de lejos la de Michael Keaton. Esto suele pasar cuando alguien quiere hacer películas "artísticas" (sea eso lo que vete tú a saber quiera decir) o queriendo llamar la atención del espectador como diciendo "veis qué sensibilidad la mía, cómo me adentro en las motivaciones del alma humana, su dramatismo". No sólo es que sea aburrida, es que además es pretenciosa.

  5. Westbrook 17.ene.2015 | 14:12

    #5

    Birdman y Boyhood son dos peñazos de tomo y lomo. Que sí, que tendrán novedosas técnicas de filmación u originales tratamientos reales del tiempo, pero no con esto se garantiza una buena película, más si las historias no transmiten nada. Si las comparamos, por decir un ejemplo, con Little Miss Sunshine o Entre Copas o Crash, películas con algunos Óscar de no hace mucho tiempo, se quedan en nada.

  6. wepwawep 17.ene.2015 | 15:28

    #6

    @Dale Totalmente de acuerdo, son muy poca cosa, especialmente la segunda. Para mí, Perdida es la mejor película estrenada hasta ahora, sin exagerar eso sí.

  7. José Rojas Martín guajara72 17.ene.2015 | 16:37

    #7

    La percepción del arte depende de la sensibilidad del receptor. Esa es parte esencial de su naturaleza y principal por el que lo que para algunos es sublime, para otros es aburrido. De hecho, sobre eso también va la película, sobre la relatividad del éxito y del prestigio artístico, sobre la inseguridad del artista y sobre la necesidad de reconocimiento. Es posible que Iñárritu lea esta crítica o algunos de los comentarios y tenga dudas respecto a la calidad de su obra. En ese caso, debe saber que para muchos, incluido yo, Birdman sí es una obra maestra. Discutir el valor de su técnica porque otros la utilizaron antes es tan ridículo como ignorante. Es obvio que nadie, en ningún campo, construye desde la nada. La creatividad consiste precisamente en canalizar influencias y traducirlas desde la personalidad propia, justamente lo que hace el director en el modo en el que rueda la película. Y por cierto, ese comentario sobre "Amores perros" suena a esas críticas musicales eruditas que glorifican discos hechos en garages por grupos desconocidos pero que les machacan en cuanto encuentran el éxito aunque sigan haciendo lo mismo. Los críticos y los "expertos"... de eso también va la peli.

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