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Vacaciones en Roma

Visitar Roma es uno de esos placeres que hay que regalarse periódicamente. Aunque algunos de sus monumentos más representativos(la Fontana di Trevi, la Barcaccia de Piazza Spagna...) estuvieran este verano "cerrados" por obras, la capital italiana es y será siempre la ciudad más maravillosa del mundo. Nadie la ha definido nunca tan bien como el cantautor Antonello Venditti: "Roma capoccia der monno infame".

Aunque para los turistas, pendientes de hacerse millones de fotos, de ensuciar todo lo posible y de encontrar el menú del día más barato e incomible, pasa casi inadvertida, en la ciudad hay vida más alla de fuentes, ruinas o iglesias, reservada casi en exclusiva para los aborígenes. Por ejemplo, ver una película al aire libre en una pantalla gigante instalada en la encantadora isla Tiberina, con el Trastevere a un lado y el barrio judío al otro.

Valeria Bruni Tedeschi y Guglielmo Pinelli, los ricos.

He tenido la inmensa suerte de que mi reciente estancia en Roma coincidiera con la proyección en tan impagable escenario de "Il capitale umano", la película que más ha dado que hablar en Italia durante este año, entre otras cosas porque ganó siete David de Donatello en la última edición de estos premios, equivalente transalpino a los Cesar franceses, incluidos los correspondientes a Mejor Película, Mejor Guion, Mejor Actriz (Valeria Bruni Tedeschi), Mejor Actriz Secundaria (Valeria Golino) y Mejor Actor Secundario (Fabrizio Gifuni). Y las magníficas referencias que tenía de ella se confirmaron con creces: es una excelente película, una de las grandes películas de los ultimos tiempos.

Escrita y dirigida por el toscano Paolo Virzì, conocido en España gracias a "La prima cosa bella", y con un reparto de campanillas en el que todos rayan a un altísimo nivel y que incluye, además de los tres ganadores del David, a Fabrizio Bentivoglio, Guglielmo Pinelli, Luigi Lo Cascio y la deliciosa debutante Matilde Gioli, se podría definir a "Il capitale umano" como un cruce de "Muerte de un ciclista" con alguna cinta de Costa Gavras con un toque de thriller a lo hermanos Coen. Formalmente, está planteada como un puzle en el que las diversas piezas no encajan hasta el final: los acontecimientos se cuentan varias veces desde la perspectiva de diversos personajes y cada relato completa y enriquece al anterior.

El argumento es muy sencillo: un camarero es atropellado una noche al salir del trabajo y los sospechosos son los miembros de dos familias, una asquerosamente rica y la otra, con serios problemas económicos, cuyos dos hijos son pareja. Siendo, como es, francamente interesante la intriga, no es ni mucho menos la razón de ser del filme, sino el macguffin del que se sirve Virzì para trazar un demoledor retrato de la burguesía italiana, del arribismo, de los tiburnones financieros, del amiguismo, del clasismo y de las injusticias sociales, con una casta de privilegiados que protege incondicionalmente a sus miembros a costa de lo que sea y se perpetúa endogámicamente sin importarle el resto de la humanidad. Se desarrolla en Lombardia, al norte de Italia, pero podría perfectamente estar ambientada en Madrid, en Sevilla o en Barcelona y la denuncia resultaría igual de actual y creíble. 

¿Se estrenará algún día en España? Esperemos que algún distribuidor se atreva, porque vale mucho la pena. Y no está la industria cinematográfica como para dejar escapar estas joyas.


1 » Comentario ¿Quieres comentar? Entra o regístrate

  1. coatzacoalcos 23.ago.2014 | 20:09

    #1

    He visto online la película. Por supuesto me pareció magnifica y de una tremenda actualidad. Lo que si creo que no hay necesidad hoy en día de tener que ir a Roma a ver cine italiano. Al menos a mi me parece que meterme en un cine así sea por una hora y media cuando se está en una de las ciudades más bonitas y en una de las ciudades que más cosas se pueden hacer en la calle sin necesidad de pagar es un sacrilegio. Visito con frecuencia Roma por tener temas laborales allí, y de las cosas que más disfruto es de al atardecer sentarme en cualquier punto no turístico de la ciudad y ver su movimiento y el cambio los colores ocres unido al brillo desgastado de sus calles y aceras.

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