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El mejor regalo de Reyes

El último, y previsiblemente gélido y pasado por agua, fin de semana largo de las vacaciones navideñas, que culmina el día de Reyes, es perfecto para disfrutarlo en familia en el cine. Y una buena película de animación es, desde luego, la mejor opción.

La oferta de la cartelera es amplia, variada y de una calidad notable. La última producción de Disney, "Frozen: el reino de hielo", protagonizada por una princesa de armas tomar, es excelente. La segunda entrega de "Lluvia de albóndigas", todo un prodigio de creatividad y fantasía con sus alucinantes comidanimales. "Free Birds (Vaya pavos)", un muy buen divertimento que se sale de los caminos más trillados. Y la argentina "Futbolín", un inteligente acercamiento al género por parte del oscarizado director argentino Juan José Campanella que satisfará por igual a ninños y adultos. Pero, si de verdad quieren que la experiencia sea inolvidable, no tengan ninguna duda: vayan a ver "Ernest y Celestine".

Estrenada con muchas menos alharacas y menos ruido mediático que las demás películas, "Ernest y Celestine" es una auténtica preciosidad, una impagable pieza de orfebrería que, como se puede apreciar por la imagen, rehúye por completo cualquier tecnología de última generación para apostar por una sencilla animación tradicional, casi básica, con dibujos planos y claros, colores pastel y fondos no demasiado elaborados. Pero con una historia y unos personajes llenos de expresividad y sentimientos capaces de conmover al peñón de Gibraltar.

La película se centra en un mundo de fantasía, en cuya superficie habitan los osos y, bajo la misma, los ratones. Ambas especies son enemigas irreconciliables desde tiempos inmemoriales, se evitan y se odian profunda y nada cordialmente. Hasta que un oso famélico, Ernest, conoce a una encantadora ratoncita apasionada de la pintura, Celestine, que le ayuda a conseguir comida y se convierten en amigos inseparables. Por supuesto, los congéneres de ambos no están dispuestos a tolerar semejante aberración y harán lo imposible por evitarla.

Aparentemente ingenuo, el filme es todo lo contrario: una parábola social que reinvindica, sin medias tintas, la tolerancia, la solidaridad, la comprensión y el respeto como bases fundamentales para la convivencia y el desarrollo de cualquier sistema social. Y lo hace revestido de fábula, lo que ayuda a que su mensaje cale con mayor profundidad.

Galardonada en 2012 con el César a la mejor película de animación, la cinta confirma a Bélgica como uno de los grandes países europeos en materia de dibujos (ya sean animados o no, como el cómic) y a Stéphane Aubier y Vincent Patar (codirectores junto a Benjamin Renner) como dos de las grandes figuras de la animación mundial. No hay que olvidar que ellos fueron también los responsables de esa indiscutible obra maestra que se estrenó hace un par de años titulada "Pánico en la granja" y que está editada en DVD, en un fantástico kit collection, por Sherlock Home Video.

El pack completo de sesión cinematográfica con "Ernest y Celestine" y, después, sesión doméstica con "Pánico en la granja" puede ser el mejor regalo de Reyes en muchos años. Y no sólo para los niños...


1 » Comentario ¿Quieres comentar? Entra o regístrate

  1. Helmholtz 04.ene.2014 | 21:50

    #1

    Para mí, la mejor película (No me refiero solamente de animación, sino en general) del año. Aparte de lo preciosa que es la animación y la historia, el contenido social y crítico de la película me sorprendió muchísimo, jamás pensé que vería algo así en una película de animación de este estilo, de las que pueden ver tanto adultos cómo niños.

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