Metropoli

Blog Soñar despierto

Paolo Sorrentino, cara. Gianni Amelio, cruz

Esta semana se ha celebrado en los Cines Verdi el Sexto Festival de Cine Italiano de Madrid. El éxito ha sido tremendo, con cientos de personas haciendo colas ante las taquillas para conseguir invitaciones y salas abarrotadas en todas las proyecciones. Viendo la respuesta del público, lo primero que cabe preguntarse es por qué los distribuidores no apuestan más por el cine transalpino, que está más que claro que tiene un importante nicho de público...

Por falta de tiempo, no he podido ver todas las películas. Pero sí he visto las dos, a priori, más interesantes, por ser las últimas realizaciones de dos de los grandes pesos pesados del cine europeo actual: "L'intrepido", de Gianni Amelio, y "La gran belleza", de Paolo Sorrentino. La primera resulta una completa decepción, mientras que la segunda es imperfectamente brillante.

Antonio Albanese en "L'intrepido"

Parece mentira que el autor de joyas como "El ladrón de niños", "Lamerica" o "Las llaves de casa" haya podido perpetrar una aberración del calibre de "L'intrepido". La película pretende ser una radiografía de los tiempos cínicos y deshumanizados que vivimos, a través del retrato de un personaje repleto de bonhomía (significativamente llamado Antonio Pane, esto es pan) que se gana la vida reemplazando en sus trabajos a aquellas personas que, por una razón u otra, deben ausentarse de su puesto. Y, siempre, con una sonrisa en los labios. Otra cosa es que no sea capaz de resolver sus propios asuntos, sobre todo en lo referente a su relación con su conflictivo hijo.

Los problemas del filme son de lo más diversos. Para empezar, el tono. Amelio no tiene claro si apostar por la comedia o por el melodrama puro y duro, y la narración va dando bandazos de una a otro, con la consiguiente desubicación del espectador. En segundo lugar, el ritmo, con escenas incomprensiblemente alargadas hasta el infinito y elipsis demasiado arriesgadas. Y, por último, el reparto. Si el protagonista, el omnipresente Antonio Albanese, siempre al borde del precipicio, sufre para sacar adelante su personaje, los secundarios, los debutantes Livia Rossi y Gabriele Rendina, naufragan estrepitosamente, fundamentalmente porque están muy mal dirigidos.

Es verdad que cualquier escribano echa un borrón, pero es que éste de Amelio es muy gordo. Aunque también es cierto que con su filmografía se ha ganado que sigamos confiando en él.

Toni Servillo y Sabrina Ferilli en "La gran belleza"

Otra cosa muy distinta es "La gran belleza", de Paolo Sorrentino, que se estrena en España el próximo jueves 5 de diciembre. Una ambiciosa película, gloriosamente fallida. Los primeros diez minutos parecen directamente sacados de una cinta de Fellini: "Giulietta de los espíritus" y "Roma" acuden indefectiblemente a la memoria. Después, nos damos cuenta de que el arranque no es ninguna casualidad, porque todo lo que viene a continuación es una revisitación actualizada de "La dolce vita".

El filme gira alrededor de un periodista en la sesentena, tan nihilista como pesimista, que asiste diariamente, descorazonado y resignado a su suerte, a las fiestas y la estupidez que marcan el día a día de una elitista high class romana en vías de extinción, una especie de dinosaurios que vivió tiempos mejores y no es capaz de aceptar el cambio de tiempos y de costumbres. Durante las casi dos horas y media de metraje, un crisol de personajes estrafalarios y detestables se va cruzando en el camino del protagonista, que les desprecia profundamente (tanto como el director, que no es para nada imparcial, y se agradece) pero que, al mismo tiempo, no sabe prescindir de ellos, porque ellos son su vida. Y porque, mientras busca la gran belleza, tampoco tiene nada mejor que hacer.

Excesiva en todos los sentidos, la película alterna momentos brillantísimos con otros que no lo son tanto y, por encima de todo, juega la baza de la interpretación de Toni Servillo, genial, impagable, irrepetible, capaz de alternar el cinismos más descarnado con una ternura contagiosa, odioso y adorable al mismo tiempo.

Gran favorita para los Premios del Cine Europeo que se entregarán el sábado 7 de diciembre en Berlín (cualquier cosa que no sea darle el de interpretación masculina a Servillo será una aberración), "La gran belleza" confirma a Paolo Sorrentino (autor de las excelentes "Las consecuencias del amor" e "Il divo") como uno de los cinestas europeos más personales y fascinantes del momento y se convierte, a pesar de sus imperfecciones y de que sus ambiciones están por encima de sus logros, en uno de los grandes títulos del año.


Queremos saber tu opinión
Usuario registrado
Recordadme en este ordenador
Recuperar contraseña »
¿Eres un usuario nuevo? Regístrate