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Cine español low cost

Las dos se estrenaron el mismo día, el pasado viernes 8 de noviembre. Las dos venían avaladas por la buena acogida del público y varios premios en el último Festival de Málaga. Las dos reinterprertan, cada una a su manera, el argumentio más viejo del Séptimo Arte, la atribulada relación sentimental entre un chico y una chica. Las dos han sido producidas con un presupuesto irrisorio. Y las dos aportan un soplo de aire fresco al panorama cinematrográfico español, demostrando que muchas veces son más importantes las ganas de hacer algo que los medios para hacerlo. ¿Alguien puede dudar de que "Stockholm" y "Esto no es una cita" llevan vidas perfectamente paralelas?

Javier Pereira y Aura Garrido en "Stockholm"

Rodado en doce días, sin subvenciones y financiado en gran parte por el sistema de mecenazgo (los nombres de todos los inversores aparecen en los larguísimos títulos de crédito finales), "Stockholm" es el primer largometraje en solitario de Rodrigo Sorogoyen, que debutó en la realización codirigiendo junto a Peris Romano "Ocho citas". No conviene desvelar mucho sobre la película, porque el factor sorpresa es uno de sus principales alicientes. Pero sí se puede decir que la primera mitad está claramente influenciada por la trilogía de Richard Linklater que arrancó con "Antes del amanecer" y que en la segunda parte la comedia romántica, digamos, tradicional va dando paso, poco a poco y casi imperceptiblemente, a un thriller psicológico de altura.

Diálogos chispeantes, un guion imprevisible y bien desarrollado, el perfecto aprovechamiento por parte del director de los reducidos escenarios y dos actores que se dejan la piel en el empeño (notable Javier y Pereira y sobresaliente cum laude Aura Garrido, la mejor actriz de menos de 30 años que hay actualmente en España, y tal vez en Europa) convierten "Stockholm" -título que, por cierto, hace referencia al famoso síndrome- en una de las grandes y más recomendables sorpresas del año.

Darío Frías y Virginia Rodríguez en "Esto no es una cita"

"Esto no es una cita" es, si cabe, una película todavía más pequeña y modesta que "Stockholm", que ya es decir. Coprotagonizada por actores desconocidos, como los protagonistas Darío Frías y Virginia Rodríguez, a los que acompañan jóvenes veteranos como Alexandra Jiménez y Fernando Cayo (además de un impagable cameo de María "Julia" Garralón), apenas si dura una hora y cuarto. Y técnicamente, aprueba por los pelos (fallos de raccord, figurantes que sonríen a cámara, alguna que otra falta de ortografía en el montaje de los planos...).

Pero tiene una frescura, una ingenuidad y un espíritu libertario que le dan un punto entrañable y tierno, lo que permite disfrutarla más allá de sus muchas limitaciones. Unas limitaciones, todo sea dicho, de las cuales es más que consciente el director, Guillermo Fernández Groizard, que en ningún momento intenta descubrir la pólvora y deja las pretensiones existenciales y autorales para mejor ocasión, cosa muy de agradecer.

No serán las películas más taquilleras de la historia ni se hablará de ellas largo y tendido en todos los medios. Pero demuestran que la imaginación sigue teniendo un hueco, siquiera mínimo, en esta sociedad ultracapitalista. Que los efectos especiales no lo son todo. Y que, a pesar de Ryan Air, el concepto low cost no tiene por qué estar reñido con la dignidad y las ganas de hacer bien las cosas.


2 » Comentarios ¿Quieres comentar? Entra o regístrate

  1. hola270 16.nov.2013 | 10:38

    #1

    Una puntualización. Esto no es cine low cost. Es cine gratis. Se puede hacer porque la gente no cobra por ello. ¿Cómo lo que el ayuntamiento quiere hacer con la recogida de basuras? Más o menos. Recogida de basuras low cost. La gente no cobra y lo hace por la ilusión de ver la ciudad más limpia.... Igual es el futuro ;-)

  2. Virginia Rodríguez Aragón virpink 16.nov.2013 | 12:14

    #2

    Antes que nada, gracias por el artículo. Es un gran apoyo para producciones independientes como nosotros. Pero no puedo contener la pregunta: ¿dónde mira un figurante a cámara en "Esto no es una cita"? Si la respuesta es "en la secuencia de la oficina, hay una chica que mira sonriente", le pediría que echara otro ojo con más cuidado, porque no es cierto. Podría parecer, pero no es cierto. Además le digo, no son amiguetes que nos hacen un favor que buscan su minuto de gloria, como dijo ayer en el Metrópoli. Son alumnos de interpretación de una escuela de cine a los que les dimos la oportunidad de experimentar un rodaje. Sólo para que lo sepa. Y por otro lado: ¿faltas de ortografía? Si se refiere a la secuencia del Whatsapp... está hecho aposta. Intentando imitar lo que pasa cuando uno escribe rápido en un móvil. Sólo quiero decir que esta película SI está hecha con amor y esmero, como dice al final de los créditos. Y al usted tirar por tierra eso y decir que esmero ninguno, está insultando a un equipo que se ha dejado la piel por este proyecto. Está insultando al director, las noches que ha pasado sin dormir montando parte de la película. Y me insulta a mi que he puesto mi vida en este film. Prefiero que diga que la película le ha parecido malísima. Pero no mienta sobre los figurantes, los "numerosos" fallos de raccord (¿numerosos?) y sobre todo, se lo pido por favor: no diga que no nos hemos esmerado en nuestro proyecto. De nuevo, gracias por el artículo. Y siento este vómito de palabras. Un saludo. Virginia Rodríguez

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