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Blog Soñar despierto

La sombra de Hitchcock es alargada

No deja de ser curioso que tres películas estrenadas el mismo día, el pasado viernes 25 de octubre, incluyan, cada una a su manera, sendos homenajes, unos más evidentes que otros, a otras tantas películas de Alfred Hitchcock. Se trata de "La mirada del amor", "Grand piano" y "El camino de vuelta".

A la izda., Kim Novak y James Stewart en "Vértigo". A la dcha., Anette Bening y Ed Harris en "La mirada del amor".

Firmada por Arie Posin y excelsamente interpretada por Anette Bening (¿cuándo va ganar esta mujer el Oscar que tanto se merece y que siempre le arrebata Hilary Swank?) y Ed Harris, la verdad es que "La mirada del amor", más que un homenaje, es un plagio en toda regla de "Vértigo", al estilo de los que perpetraba en los años 80 el vampiro Brian de Palma en títulos como "Doble cuerpo" o "Vestida para matar". La historia de una viuda que encuentra a un hombre de asombroso parecido con su difunto marido y decide convertirlo en su sustituto es exactamente la misma que vivía James Stewart cuando se cruzaba por la calle con una Kim Novak que recordaba asombrosamente... a Kim Novak y, claro, le hacía perder la razón.

Lo malo es que lo que en el filme de Hitchcock era emocionante y enfermizo, en el de Posin es un pastelón de mucho cuidado. Mientras el primero intentaba descolocar al espectador y remover sus tripas demostrando lo absurdo que puede llegar a ser un amor obsesivo (y de eso el director londinense sabía mucho), el segundo apenas si pretende conmoverle y sacarle alguna que otra lagrimita. "La mirada del amor" sólo consigue alcanzar el aprobado por los pelos gracias al recital de sus dos intérpretes, que se dejan el alma en el empeño.

A la izquierda., Doris Day en "El hombre que sabía demasiado". A la dcha., Elijah Wood en "Grand piano".

"Grand piano", tercer largometraje de Eugenio Mira, es un thriller español pero podría perfectamente estar producido por una major estadounidense. Impecable técnicamente y con unos superlativos Elijah Wood y John Cusack (que tiene un enorme mérito, porque prácticamente sólo utiliza su voz), su primera mitad es un prodigio de suspense... estropeado por un guion que se pierde en su afán por sorprender en los últimos minutos.

Toda la acción se desarrolla en un teatro durante la actuación de un pianista que es amenazado por un individuo, que le matará si falla una sola nota, así que es imposible no retrotraerse a "El hombre que sabía demasiado", cuyo desenlace también tenía lugar en un teatro, donde un asesino intentaba eliminar a un pez gordo en un momento determinado de una actuación, mientras James Stewart luchaba contra viento y marea por impedirlo y Doris Day canturreaba al piano el "Qué será, será". Además, aquí como allí, nos encontramos a dos hombres normales (Wood y Stewart) superados por los acontecimientos que les rodean. En este caso no se puede hablar de plagio -o de intertextualización, que diría alguna-, porque son dos historias sumamente diferentes entre sí, pero la influencia de Hitchcock es más que evidente.

A la izda., Grace Kelly y Cary Grant en "Atrapa a un ladrón". A la dcha., Liam James y AnnaSophia Robb en "El camino de vuelta".

Por último, está la extraordinaria "El camino de vuelta", ópera prima de los guionistas Nat Faxon y Jim Rash, ganadores del Oscar por el libreto deesa obra maestra que es "Los descendientes". Con mucho sentido del humor y ciertos toques melodramáticos, narra el viaje iniciático de un adolescente a lo largo de unas vacaciones de verano. Con una madre separada e inestable que tiene un novio con el que se lleva a matar, el joven conseguirá dar el salto a la madurez gracias, paradójicamente, al inmaduro propietario de un parque acuático, que se convertirá en su mentor y valedor. Fantásticos todos los actores, desde Sam Rockwell hasta un desconocido Steve Carell que explora su faceta más seria, pasando por Toni Collette y los cuasidebutantes Liam James y AnnaSophia Robb, y fantástico el tono nostálgico y meláncolico que los directores le imprimen a la historia.

¿Y qué tiene todo esto que ver con Hitchocok?, se preguntarán. Pues, en verdad, nada. Pero hay un momento de la película, concretamente durante la celebración del 4 de julio, en que los dos adolescentes protagonistas contemplan los fuegos artificiales y la cámara les enfoca desde atrás, con las explosiones como fondo. Es un plano casi idéntico al que protagonizaban Cary Grant y Grace Kelly en "Atrapa a un ladrón", con la única salvedad de que aquí no hay beso. Pero el homenaje al maestro no sólo es más que explícito, es que es muy bonito, y hasta está justificado dentro de la película. Poque la sombra de Hitchcock sigue siendo muy alargada y, 33 años después de su muerte, todavía es uno de los directores más influyentes de todos los tiempos.


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