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Cine y deporte

Dos de las películas más importantes que se han estrenado en las últimas semanas tienen que ver, y mucho, con el mundo del deporte. Por un lado, "La gran familia española", de Daniel Sánchez Arévalo, con la final del Mundial de Fútbol de Sudáfrica como telón de fondo. Una entretenida comedia con toques melodramáticos que alterna momentos brillantísimos, como el desternillante montaje paralelo en el que los novios cuentan su disparata relación, y otros ciertamente bochornosos, caso de ese ridículo e insoportable número musical de cinco minutos que precede a la boda.

Por otro, "Rush" recrea la tremenda rivalidad automovilística entre Niki Lauda y James Hunt en los años 70. Una cinta más interesante que lograda, que demuestra que Ron Howard es un director impersonal y justito de talento y que Daniel Brühl es mucho mejor actor que Chris Hemsworth.  

Aprovechando estos dos estrenos, voy a repasar mis diez películas deportivas preferidas. Curiosamente, la mayoría de ellas relacionadas con el deporte más salvaje, primitivo, violento y menos deporte que conozco, el boxeo, tan poco atractivo en sí mismo como fascinante cinematográficamente.

1- Gentleman Jim (Raoul Walsh, 1942). La mejor de las siete películas que hizo la pareja de hecho Raoul Walsh-Errol Flynn cuenta la historia de James Corbett, campeón mundial de los pesos pesados en los años 30. Acción, emoción y humor se dan la mano en una cinta que, por encima de todo, reivindica el honor y la bonhomía. La escena final, cuando se encuentran Corbett y el derrotado John Sullivan (magnífico, como siempre Ward Bond) es tan mítica como insuperable. Una indiscutible obra maestra.

2- Toro salvaje (Martin Scorsese, 1980). Otra pareja de hecho, la de Scorsese y Robert De Niro, también alcanzó el cénit de sus colaboraciones (en su caso, ocho) con una película sobre boxeo. La convulsa bigrafía del autodestructivo Jake La Motta le sirvió al director para componer un magnífico retrato de un perdedor irreductible y de una sociedad injusta y depredadora y para firmar las mejores, más creíbles y más escalofriantes escenas de combate sobre un ring jamás rodadas. De Niro, en el mejor momento de su carrera, da un recital y regala una lección de versatilidad y capacidad camaleónica. Otra indiscutible obra maestra.

3- Extraños en un tren (Alfred Hitchcock, 1951). Hitchcock no era un gran amante de los deportes y eso se aprecia en la forma tan peculiar que tiene de contar un partido de tenis en Forest Hills: a partir de él es capaz de crear un inquietante suspense pero no acaba de resultar completamente creíble. En cualquier caso, se le perdona (como casi todo) porque la película es estupenda, una de las grandes de su filmografía. Y Robert Walker es la reencarnación casi perfecta de Mefistófeles...

4- Vaselina roja (Nanni Moretti, 1989). La frase promocional de la película la definía perfectamente; "Una comedia sobre amnesia, comunismo... y waterpolo". En la piel de su álter ego Michele Apicella, Moretti se convierte en un líder del extinto Partido Comunista Italiano que ha perdido la memoria y empieza a recordar durante un partido de waterpolo. Así, el director, con mucho sentido del humor, firma un ensayo sobre la pérdida de la memoria histórica, sobre el hundimiento de las ideologías y los principios y sobre el descrédito de la clase política que va ganando vigencia a medida que pasan los años.

5- The set-up (Robert Wise, 1949). Aunque es más conocido por superproducciones tipo "Sonrisas y lágrimas" o "West Side Story", Robert Wise dio lo mejor de sí mismo en pequeñas películas del género negro. Por ejemplo esta fantástica "The set-up" sobre un boxeador de tercera fila en horas bajas tanto profesionales como personales que debe elegir entre salir a flote dejándose ganar un combate amañado o defender su dignidad, por muy caro que le pueda costar. La acción se desarrolla en tiempo real, durante algo menos de hora y media, la fotografía semiexpresionista es espléndida y Robert Ryan está superlativo. Una película menor pero muy grande.

6- El orgullo de los Yanquis (Sam Wood, 1942). Hagiografía del jugador de béisbol Lou Gehrig, con todo el encanto y el aroma añejo de la edad dorada de los estudios. Puesta en escena tan eficazmente como cabe esperar de Sam Wood, es un melodrama en toda regla que reivindica el sueño americano y el espíritu de superación. Gran reparto, con Gary Cooper en la cima de su carrera, la siempre encantadora Teresa Wright y la presencia de alguna estrella del bésibol, como Babe Ruth.

7- La soledad del corredor de fondo (Tony Richardson, 1962). Título clave del Free Cinema británico de los años 60, se centra en un delicuente adolescente y rebelde internado en un correccional que encuentra en lo que ahora se ha dado en llamar cursimente running una vía de escape a sí mismo y a su realidad. Como en aquella época no había auriculares para oír música mientras se corría, en sus entrenamientos repasa las circuntacias que le han llevado a la situación actual. La peícula marcó la consagración del director Tony Richardson y del joven actor Tom Courtenay.

8- Luces de la ciudad, (Charles Chaplin, 1930). El boxeo también se puede tomar a broma, como demostró Chaplin es una de las secuencias más célebres de su filmografía, con su vagabundo subiéndose a un ring para conseguir dinero para que una floristera ciega recupere la vista. Eso y la omnipresente "La violetera" son lo mejor de una película cuyo gran mérito es haber apostado por la ausencia de diálogos cuando el sonoro ya hacía furor.

9- Hoosiers, más que ídolos (David Anspaugh, 1986). Los que saben de baloncesto no dudan en afirmar que las ligas estudiantiles (high school y universidad) americanas son el gran conservatorio de este deporte. Si a esto le añadimos que Indiana presume de no ser un estado más de la Unión sino aquél donde se inventó el baloncesto y que vive por y para él, tiene sentido que esta fábula de superación basada en hechos reales sucedidos en los años 50 en Indiana refleje mejor que ninguna otra película lo que es el basket. Gene Hackman y Dennis Hooper protagonizan un bonito duelo interpretativo.

10- Evasión o victoria (John Huston. 1980). El fútbol es el deporte rey en medio planeta pero, curiosamente, en la gran pantalla nunca ha funcionado. Y cuando lo hizo fue en una película como ésta, realizada por un John Huston que resulta evidente que no tiene la más mínima idea de este deporte. Pero el filme, pese a que todo sea prácticamente increíble, tiene ritmo, tensión, emoción y un reparto galáctico, entre actores profesionales (Michael Caine, Sylvester Stallone, Max von Sydow) y futbolistas míticos (Pelé, Ardiles, Bobby Moore, Deyna...). Altamente recomendable, al respecto, el libro "Un partido de leyenda" (Ochoymedio), de Carlos Marañón.


1 » Comentario ¿Quieres comentar? Entra o regístrate

  1. churruca1 21.sep.2013 | 08:54

    #1

    Cine y deporte alcanzan su culmen en "Carros de fuego", un himno al espíritu olímpico y al deporte más auténtico: el atletismo. Inolvidable clásico ochentero, imposible olvidar la estupenda ambientación, la historia, la fotografía, la banda sonora y las interpretaciones magistrales; "cerrando los ojos aún puedo recordar a aquellos hombres con esperanza en sus corazones y alas en sus pies..." Una auténcia maravilla de película.

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