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Arte mínimo y multiplicado

"Distribuir la posesiones materiales es dividirlas. Distribuir las posesiones espirituales es multiplicarlas". La frase, escrita por Joseph Albers (1888-1976), recibe en la retrospectiva que la Fundación Juan March dedica al artista alemán y puede servir de lema de lo que el visitante va a ir encontrándose. Lo material se acaba. El arte, al contemplarlo, se multiplica.

Albers perteneció a la Bauhaus, huyó a EEUU de los nazis en 1933, trabajó en la universidad experimental de Black Mountain (en Carolina del Norte), donde enseñó a Cy Twombly o Robert Rauschenberg, y se jubiló en la facultad de Arquitectura de Yale.

En ese camino, fue uno de los maestros de la abstracción, finalmente uno de los movimientos clave del siglo XX. "Se trata de reducir para conseguir el máximo efecto con los mínimos medios", describe Manuel Fontán del Junco, director de exposiciones de la institución, sobre una muestra que se titula, precisamente, 'Medios mínimos, efecto máximo' y que permanecerá abierta hasta el 6 de julio.

La exposición mezcla sus pinturas -hay una buena representación de sus homenajes al cuadrado- con mobiliario, objetos, material documental y fotografías. "Pretende -añade Fontán- con una exquisita selección de 103 piezas presentar todos los aspectos de esta personalidad tan rica pero al mismo tiempo tan austera y tan concentrada". Albers fue uno de los máximos ejemplos de la economía de la forma e inspiró profundamente a corrientes posteriores como el Op-art o el Minimal.

Estudio para el Homenaje al cuadrado (1962).

"Es uno de los grandes artistas del siglo XX, pero, además, fue un maestro vocacional, que dejó su labor pedagógica en muchos escritos", añade este experto mientras destaca su relación con los dos grandes experimentos en esta materia del siglo pasado: la Bauhaus y la Black Mountain. También nos señala su obsesión por el color. Por la interacción de tonos que le duró hasta el final de su vida.

"Por qué prefiero el arte abstracto: abstraer es la función esencial del espíritu humano", dejó escrito Albers como descripción de sus intenciones. Frase que concluyó con las siguientes palabras: "El arte abstracto es el más puro y se afana en lo espiritual intensamente. El arte abstracto es arte en su génesis y es el arte del futuro".

Llama la atención el antedespacho de Walter Gropius, que diseñó Albers en su primera época, y sus 'mesas nido' con colores eléctricos. De los años 30 y tan actuales. Sencillas y con una multiplicidad de usos que ha sido muy imitada. Menos para más. Un símbolo de lo que será después. "Además -añade Fontán- se ve, aplicado al mobiliario, la preocupación por el color que le ocupará durante toda su vida". 

'Josef Albers: medios mínimos, efecto máximo'. Fundación Juan March (C/ Castelló, 77. Madrid). De lunes a sábado, de 11 a 20h y domingos y festivos, de 10 a 14h. Hasta el 6 de julio. Entrada gratuita.

Otras exposiciones abiertas: 'Picasso en el taller' (Fundación Mapfre), 'Génesis', de Sebastião Salgado (CaixaForum), Cèzanne (Thyssen), Pixar (CaixaForum), Las Furias (Museo del Prado), Elly Strik (Museo Reina Sofía)  Eulogio Varela (Museo ABC), 'Idea: Pintura Fuerza' (Palacio de Velázquez).


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