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Secretos de Palacios

Álvaro Palacios

A las puertas de la cincuentena, Álvaro Palacios lleva ya un par de décadas -y algo más, incluso- representando un papel estelar en el peculiar star system de la viticultura española. Sin embargo, este riojano de Alfaro no se prodiga mucho en presentaciones públicas (al menos en España); por lo que una oportunidad de catar de una sentada toda la retahíla de vinos que elabora en Rioja, Priorat y Bierzo no debe desaprovecharse.

Así lo entendieron los cuarenta afortunados que se presentaron hace unos días en La Terraza del Casino de Madrid -entre los que se contaba el que esto firma- para redescubrir las gemas líquidas que continúa moldeando la saga de los Palacios, con Álvaro a la cabeza. Vinos muy buenos todos ellos, algunos excepcionales, y para todos los bolsillos, hay que decirlo: desde los suntuosos L'Ermita (Priorat) y La Faraona (Bierzo) hasta los asequibles La Montesa (Rioja), Pétalos del Bierzo (Bierzo) y Camins del Priorat (Priorat).

Una de las mayores virtudes que tiene el vino es su capacidad de sorprender y emocionar, incluso cuando uno se presenta a una cata como ésta. Porque, aunque la calidad de lo que se iba a degustar estaba más que asegurada, pocos esperaban encontrarse con un conjunto de vinos tan bien definidos y renovados en su concepto.

Menú de la cata.

Sin duda, lo que quedó claro tras la cata es que Palacios ya no juega tan sólo a elaborar los mejores vinos posibles. Lo que le inspira y le permite avanzar es otra obsesión: producir vinos que sean el reflejo más fiel de la tierra que les ha visto nacer. Y lo está consiguiendo, esgrimiendo un argumento que no por evidente resulta menos cierto: "Cuando más se cierra el círculo geográfico, mejor se define el carácter del vino". En otras palabras: pueblo chico, vinos grandes.   

Pero mejor vamos por partes, porque la cata del Casino madrileño nos permitió probar nada menos que 17 vinos. Señalaré a continuación los que más me impactaron. 

Rioja

Palacios Remondo, la bodega familiar de la saga de los Palacios -en cuyas viejas instalaciones nació el propio Álvaro- ha vivido en los últimos años una profunda transformación, en busca de sus propias raíces. Esto puede parecer insólito en una región vinícola de prestigio tan afianzado como Rioja, pero en el caso de la bodega de los Palacios, la revolución tiene sentido, porque está asentada en la zona más "modesta" de la D.O., Rioja Baja. Allí, el viñedo estuvo históricamente dominado por la garnacha, pero el éxito internacional de la tempranillo motivó una reconversión, con el fin de seguir la senda de las bodegas de las zonas más septentrionales de la denominación. Palacios Remondo no fue una excepción; sin embargo, hoy a dado una nueva vuelta a la tortilla y la garnacha vuelve a ser la protagonista de sus tintos. Así, el más sencillo, La Montesa 2010, se muestra agradable, fresco y noble, mientras que el emblema de la bodega, Propiedad, exhibió complejidad, amplitud y carácter en las dos añadas presentadas, 2010 y 2011.

En esta bodega los Palacios elaboran su único blanco, Plácet Valtomelloso, monovarietal de viura que en las añadas 2009 y 2010 aún está muy marcado por la crianza en barricas.

Bierzo

En la D.O. leonesa, a la que llegó en 1999 junto a su sobrino Ricardo Pérez, Álvaro Palacios continúa enarbolando los principios de la biodinámica para sacar el mejor partido a las viejas cepas de mencía que crecen en las empinadas parcelas de Corullón. La búsqueda de la pureza y el carácter propio de cada rincón del viñedo ha dado como resultado cuvées extraordinarias, de producciones muy limitadas. Las más singulares, Moncerbal -cuya añada 2011, catada en primicia en esta ocasión, dejó boquiabiertos a los expertos del cónclave con su exótica elegancia y profundo carácter mineral- y La Faraona. Este último es probablemente uno de los tintos más grandes de España, tal como demostraron las añadas presentadas en el Casino (2011 y 2012), aún muy jóvenes pero con una riqueza incomparable.

No menos loable es el vino más económico de los que elaboran los Palacios en esta zona: Pétalos del Bierzo, un tinto de inusitada frescura y gran poder de seducción en su añada 2011.

Priorat

Finalmente, en la D.O. a la que llegó en 1989, convirtiéndose en pionero en el redescubrimiento de la calidad de los vinos de la zona, Álvaro Palacios continúa dado pasos de gigante. Porque es en el Priorat donde este viticultor intrépido ha conseguido concretar mejor que en ningún otro sitio su voluntad de "cerrar el círculo geográfico", elaborando vinos de pueblo, de viñedo, de parcela... L'Ermita es su mayor monumento en esta D.O., tal como demostró la cata en primicia de las añadas 2011 y 2012. Sin  embargo, como en época de vacas flacas resulta improbable permitirse un vino como este (su precio, según la añada, puede superar los 1.000 euros), también hay que tener en cuenta los vinos más modestos que produce Palacios en la zona. Uno de los más novedosos es Gratallops, un "vi de vila" que en la añada 2011 exhibe las virtudes de uno de los terruños privilegiados del Priorat, el pueblo de Gratallops.

Pero que no se rasgue las vestiduras quien sólo pueda acceder al más asequible de todos los "palacios" de esta D.O., Camins del Priorat. Porque la añada 2012 de esta etiqueta es también impresionante: un tinto poderoso, profundo, amplio y que invita a repetir el trago.

Gracias, don Álvaro, por tantos y tan buenos vinos.


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