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La leyenda de Peña Blanca

Situación. Pinares Llanos. Madrid

Distancia. 62 kilómetros desde Madrid.

Cómo llegar. Desde Madrid por A-6, autopista de A Coruña, hasta salida 52, donde se continúa por la antigua N-VI hasta el puerto del León.

Distancia. 60 kilómetros desde Madrid.

Accesos. Desde el aparcamiento del puerto del León, también llamado de Guadarrama, situado delante del asador Alto del León, tomar la carretera que surge hacia el Oeste, dirección Peguerinos, denominada Camino del Vía Crucis y seguirla durante 7 kilómetros hasta el collado del Hornillo.

Peña Blanca y su vertical cara Norte.| Foto: Marga Estebaranz.

Desde la distancia, Peña Blanca no hace honor a su nombre. Menos aún si se mira desde su vertiente norte y encima es invierno. En mitad de la ladera destaca esta mole de granito de color oscuro, negro en muchas de sus fisuradas partes. Sin embargo, cuando el sol del verano se refleja en sus llambrías, la piedra se aclara hasta tornar a tonos blancuzcos.

Fue esa presencia oscura, así como lo inacesible de todas sus caras que se despeñan al vacío más de 30 metros de altura, lo que tal vez hizo nacer la leyenda rural que rodea la peña y corría de boca en boca de cabreros y lugareños de la zona. Aseguraba que la cumbre el mismísimo diablo había escondido una olla llena de doblones de oro. Nadie pudo comprobar si era verdad, pues durante siglos no lo hicieron ni las cabras.

Por la calleja que desciende del cordal de Peña Blanca.| Foto: Alfredo Merino.

No pudo subirse hasta el más cercano 1933. Lo consiguieron Enrique Herreros, que tantos hitos dejó en la Sierra de Guadarrama, con sus compañeros Roberto Cuñat y Candela. No fue asunto sencillo, como prueba el trazado helicoidal que tuvieron que hacer para ganar la ansiada cumbre. Una vez allí, en vez del caldero lleno de oro, se las tuvieron que ver con el complicado descenso de la peña, que lo hicieron con la aérea técnica del rapel, a través de las cuerdas que fijaron en lo más alto.

Inicio en el collado del Hornillo

Desde este punto se inica la marcha hacia la peña, que se aupa vigilante sobre la ladera cubierta de pinos. Aunque sólo alcanza 1.660 metros de altura, es el accidente más remarcable de Pinares Llanos, uno de los lugares más remotos de la Sierra madrileña, que en esta parte pertenece a la Sierra de Malagón.

Era el collado del Hornillo punto de paso importante de los rebaños ovejeros que trashumaban por el centro de la Península. Los que aquí subían lo hacían por la Cañada Real Leonesa Oriental, que cruza en el citado portacho el espinazo del Sistema Central, para luego descender por El Escorial y continuar por los Montes del Oeste madrileño.

Es frecuente encontrarse en la zona con ganado vacuno.| Foto: Marga Estebaranz.

Descender junto a la carretera unos trescientos metros, hasta la primera curva cerrada a mano izquierda. Aquí mismo se abandona el asfalto para continuar por una senda que marcha rumbo Suroeste. Un primer tramo en suave subida es el preámbulo de sucesivos repechos y bajadas con los que la trocha se adapta a la ladera.

La última subida lleva al lomo de la cuerda que llega desde el Hornillo. En vez de continuar por el camino que la cruza, hacia el Norte, tomar el que desciende derecho por un callejón, con la cresta rocosa a mano derecha.

Unos montañeros contemplan Peña Blanca desde las terrazas de roca.| Foto: Marga Estebaranz.

Empieza ahora el tramo más entretenido de la excursión. Recorre callejas de piedra y cruza pequeñas praderas entre paredes rocosas. Algún que otro descenso, que puede complicarse un poco si hay nieve, lleva a unas terrazas de roca donde enfrente y ligeramente por debajo se contempla a placer la Peña Blanca. Sólo queda continuar con el mismo rumbo para alcanzar la base de su inquietante cara Norte. Por aquí, igual que por el resto de sus paredes surcan varias rutas de escalada.

Opciones de regreso

Para el regreso hay varias opciones. La más esforzada consiste en auparse al collado al que lleva el callejón situado sobre Peña Blanca. En el otro lado sigue una abrupta bajada lleva hasta la carreterilla de refugio del valle de Enmedio, tan arruinado el uno como la otra. Más arriba empieza una larga cuesta que concluye en un ancho collado. Tomado el cordal a la derecha para descender finalmente hasta el punto de partida. Esta opción supone una hora más al horario indicado.

Callejón en el entorno de Peña Blanca.| Foto: Marga Estebaranz.

La segunda opción es descender desde la base de la cara Norte de Peña Blanca por un empinado sendero que concluye en el ancho prado situado al lado de la carretera, junto enfrente del inicio de la pista que lleva al campamento Peñas Blancas. Desde aquí continuar por la carretera a mano derecha, Norte, hasta el collado del Hornillo, lo que supondrá media hora más que el horario indicado

Ficha

Tiempo: Entre 2.00 y 2.30 horas.

Longitud: 5 kilómetros.

Desnivel: 63 metros (Collado del Hornillo, 1.637 metros; cuerda Peña Blanca, 1.700 metros).

Recorrido: Ruta lineal. Ida y vuelta por el mismo camino.

Dificultad: Media.

Material: Botas de marcha, ropa de abrigo.

Recomendaciones. Abstenerse en caso de mal tiempo o niebla.

Unos montañeros descansan en las rocas cercanas a la Peña Blanca.| Foto: Marga Estebaranz.


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