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Cañones del Jarama

Situación. Valdesotos, Retiendas. Guadalajara.

Cómo llegar. Desde Madrid, por A-1 hasta salida 54, dirección Marchamalo/Fontanar/Guadalajara. Continuar por CM-101 hasta Humanes, para una vez sobrepasada esta localidad, proseguir por CM-1004, hasta km 15,7 donde se continúa por GU-195. Dejar a la izquierda Puebla del Vallés y continuar por GU-195 dirección Valdesotos, hasta el kilómetro 7,6, justo antes de cruzar el puente sobre el río Jarama.

Distancia. 105 kilómetros desde Madrid.

Accesos. Inicio de la pista situada en la orilla izquierda del Jarama, junto al puente sobre el que pasa la carretera GU-195. 

Entrada a la barranquera del Jarama | Foto: Alfredo Merino

Algunas de las carreteras que cruzan la comarca por donde hoy transcurre nuestra excursión no aparecen ni en los mapas. El dato señala el aislamiento de esta parte de la zona centro, último rincón de Castilla-La Mancha, que a pesar de estar a cien kilómetros de la capital, parece más remoto que Mongolia. Su densidad de población, por otra parte, está en consonancia y con algo más de un habitante por kilómetro cuadrado, es inferior a la de Laponia.

Pincha aquí para ver más imágenes de la excursión.

Hablamos del Sonsaz, conjunto de serrijones a trasmano del mundo donde prosperó una arquitectura, como el resto de las actividades de los vecinos, de subsistencia y que por el color del principal de los materiales empleados: la pizarra, llama negros a sus pueblos. Estilo popular que durante un tiempo fue llamada irresistible para un incipiente turismo rural, que la crisis económica casi ha desarbolado por completo.

Se salpican estas mínimas y dormidas poblaciones por un paisaje de piel arrugada y vieja, donde cimas y barranqueras componen un escenario tan irreal como las soledades que lo habitan. Caminar por este desierto demográfico es, por tanto, actividad tranquila y solitaria como pocas. La hermosura de los parajes que atesora la convierte en destino de fines de semana de algunos excursionistas, que se concentran en lugares concretos como la mini Ciudad Encantada de Tamajón y el pico Ocejón, bien bautizado como el Cervino manchego.

Otro de los lugares recurrentes para estas visitas domingueras es el Monasterio de Bonaval, magnífico templo dejado de la mano de Dios y bastante más de la de los hombres, por mucho que los carteles de la Junta de Castilla-La Mancha clavados en los márgenes de las carreteras aseguren que se trabaja por y para estas tierras.

Se sitúa Bonaval a la salida, o la entrada según se mire, del tramo más agreste del río Jarama. Conforma este cauce en su rumbo hacia territorio madrileño un escondido desfiladero que se pliega en un par de pequeños cañones de recortadas calizas que son casa de una buitrada que cose el cielo con sus vuelos.

Lo habitual a la hora de recorrer los cañones del Jarama es iniciar la marcha en la localidad de Retiendas, para descender al cercano Monasterio de Bonaval. Desde sus ruinas se adentra la ruta en el cañón, hasta alcanzar la carretera entre Puebla del Vallés y Valdesotos, punto que marca el regreso por el mismo camino. Es una opción.

Inicio en el puente del Jarama

Más recomendable, por lo solitario, ya que el entorno de Bonaval tal vez sea el más visitado de todo Sonsaz, es iniciar la marcha desde el puente del Jarama por el que cruza la citada carretera. En la orilla izquierda del río y junto al puente, se inicia una pista en cuyo ancho inicio hay sitio suficiente para dejar el vehículo.

Desde este punto solo hay que echarse a andar por la pista, que nada más pasar el primer barranquillo se convierte en camino. Cruza varios campos de olivares al tiempo que los rubios cantiles se asoman al horizonte. Hacia ellos marcha la senda, que enseguida alcanza su pie.

Bajo las paredes marcha un rato hasta que la vaguada se abre. Se alcanza una zona amplia y horizontal donde el camino se hace más importante y se separa del río. Enseguida se cruza el barranco de los Lamederos para de inmediato, alcanzar una bifurcación. Cualquiera de las dos posibilidades vale. La de la izquierda remonta una cuesta al tiempo que entra en un bosquete. Pasa bajo un frondoso arbolado en el que destaca un extraordinario ejemplar de roble, amarillo a rabiar estas semanas de fin de noviembre.

Gira el camino a la izquierda y luego da una abierta curva a la derecha al tiempo que rumbo Este, se dirige a la parte más abrupta de los cañones. Enfrente la rotunda mole de El Castillo, fortaleza de piedra que se despeña a la angostura abierta por el Jarama.

Sigue el tramo más espectacular de la ruta, discurriendo el camino por el fondo del cañón que rumbo norte, marcha por el fondo de bosquetes que se suceden en la húmeda angostura. Como el resto de la ruta, señales blanquirrojas tutelan la marcha de los caminantes. Pertenecen al GR-10, el formidable sendero de gran recorrido que cruza por su mitad la península Ibérica, entre Valencia y Lisboa.

La lamentable ruina de Bonaval

No tarda mucho el camino en abrirse en valle. Entre las ramas de las choperas se vislumbran las ruinas del desdeñado monasterio de Bonaval. Fue fundado en la segunda mitad del siglo XII por monjes cistercienses, haciendo suyos de esta manera los dominios de la comarca, entregados al Cister por Alfonso VIII de Castilla.

Monasterio de Bonaval | Foto: Marga Estebaranz

Citado por el Arcipresete de Hita en el Libro del buen amor, con el paso de los años el cenobio ganó territorio e influencias llegando a ser abadía. Su aislamiento le preservó de las hordas francesas durante la Guerra de la Independencia, aunque no pudo evitar la desamortización de Mendizabal, que supuso su abandono por los monjes.

Caído en manos de particulares, la propiedad no hizo nada por su conservación, abandonándolo al ataque del tiempo, las inclemencias. La feraz vegetación del entorno y la rapiña de desaprensivos, que un día hurtaron un capitel, otro un canecillo y así, sin que las autoridades competentes nada han hecho para evitar su descomposición.

Año tras año se acentúa su abandono, siendo lícito pensar que acaso el problema no sea otro que el desconocimiento de su existencia por parte de los responsables de la Junta de Castilla La Mancha. Un panel en Retiendas, acceso habitual a la ruina, donde se explica su importancia y una valla que impide el paso a su interior, por el peligro de derrumbes, son todas las actuaciones que se han realizado ¡en los últimos decenios!

Un cartel avisa de tal peligro en la valla rodea los hermosos muros del monasterio. Único gesto de las autoridades hacia este monumento omitido, es el punto donde se inicia el regreso por el mismo camino que nos trajo hasta aquí.

Ficha

Tiempo: dos horas.                  

Longitud: 7 kilómetros.

Desnivel: 150 metros (inicio ruta junto a carretera GU-195, 800 metros; inicio del cañón del Jarama, 860 metros).

Recorrido: ruta lineal, ida y vuelta por el mismo camino.

Dificultad: fácil.

Recomendaciones: en esta época del año las piedras del suelo suelen estar mojadas, prestar atención para evitar resbalones.


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