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Arroyo de las Mulas

Situación. Caballar yTurégano. Segovia.

Cómo llegar. Desde Madrid por A-6, autopista de A Coruña, hasta Collado Villalba. Continuar por M-601 hasta el puerto de Navacerrada. Continuar por CL-601 dirección Segovia, hasta La Granja de San Ildefonso, donde se prosigue por SG-P-2222 hasta Torrecaballeros, en cuyo casco urbano se toma la N-110 dirección Soria, mano derecha, hasta Sotosalbos. Cruzar el pueblo y proseguir por SG-V-2366 dirección Aldeasaz y La Cuesta, empalmando con SG-231 hasta Caballar.

Distancia. 110 kilómetros desde Madrid.

Accesos. Atravesar Caballar y por el Paseo del Regajal alcanzar en el norte del pueblo el inicio de la carretera SG-2363, mano izquierda, dirección Turégano.

Por el camino en las cercanías del viejo molino | Foto: Alfredo Merino

Como sirenas doradas, las arboledas que rayan la piel de Segovia atraen estos días a miles de turistas que buscan el otoño castellano. Duratón, Riaza y demás cañones que surcan la llanura castellana desbordan tantos visitantes, que parecen una sucursal de la Gran Vía en tiempo de rebajas. El gentío señala el ansia que hoy se tiene por pisar la naturaleza, por hacer aunque sea un ratito ejercicio al aire libre.

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Semejante tumulto desvirtúa en ocasiones la tranquilidad que se presupone encuentra la naturaleza en esta estación. Por fortuna, hay un puñado de cauces fluviales en esta parte de nuestra geografía que adormecen, mientras se cubren con un embozo de hojarasca. El arroyo de Las Mulas es uno de ellos.

Es cierto que este curso carece de la espectacularidad que adorna los cantiles del Duratón. Tampoco viven en su entorno vecinos tan insignes como los buitres y alimoches propios del Riaza. A cambio, ofrecen una tranquilidad perdida estas semanas en aquellos y que en este arroyo subraya el esquileo de las ovejas y los relinchos de un atillo de mulas.

Se sitúa el arroyo de Las Mulasa poniente de Turéganoy su recorrido lleva al castro de Caballar, desperdigada aldea que se aposenta a los pies de la robusta iglesia románica de la Asunción, a la que estos pasados meses de sequía han vuelto la vista los segovianos.

En su interior se guardan las calaveras de Santa Engracia y San Valentín, hermanos del más conocido San Frutos Pajarero, del Duratón. La tradición asegura que los años de sequía son sacados del templo y sumergidos en la Fuente Santa. Al parecer el asunto agrada a los santos, quienes cuando sucede el rito propician la llegada de las lluvias.

Por la carretera de Turégano

Rumbo a la más poblada vecina villa de Turégano, la marcha comienza recorriendo el primer kilómetro de la carretera, hasta la entrada de la zona industrial situada en la colina de Los Vallejuelos, donde una esbelta torreta eléctrica blanca es el mojón que señala el momento de abandonar el asfalto y tomar la pista que asciende a la derecha.

Turégano bajo un cielo de tormenta | Foto: Alfredo Merino

En suave subida y sin atender a las desviaciones que se abren a la derecha, la pista marcha a la izquierda de varias construcciones durante quinientos metros. Llegado este punto, el más elevado de la ruta, se abandona la pista por unas marcadas rodadas que, entre cultivos, descienden a mano izquierda hacia la cercana chopera bajo la que se resguarda el arroyo de Las Mulas.

En el borde de la arboleda se inicia un sendero que a la derecha, marcha rumbo Norte. Sin descender al fondo de la vaguada, continuar por media ladera hasta unas construcciones presididas por un edificio blanco, antiguo molino transformado en vivienda. Bordearlo por arriba, derecha, y descender a continuación a una pista que transita por el fondo de la vaguada abierta por el Mulas.

Cómoda y casi horizontal, discurre la pista por el fondo del vallejo, transitando en ocasiones por el interior del bosque de ribera. Sin mayores pretensiones que no hacer caso a ninguna de las desviaciones que se presentan, alcanzar la carretera que lleva a El Guijar y por ella arribar a Turégano.

Ficha

Tiempo: entre  3.30 y 4.00 horas.

Longitud: 12 kilómetros, ida y vuelta por el mismo camino.

Desnivel: 15 metros. (Los Vallejuelos, Caballar, 1.000 metros; Turégano, 985 metros).

Recorrido: ruta lineal, ida y vuelta por el mismo camino. El paseo también puede iniciarse en Turégano.

Dificultad: fácil.

Material: botas de marcha.


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