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Arroyo Pinolobero

Situación. Cercedilla. Sierra de Guadarrama. Madrid.

Cómo llegar. Desde Madrid por A-6, autopista de A Coruña, hasta Collado Villalba. Continuar por M-601, dirección puerto de Navacerrada y Segovia, hasta el kilómetro 12,3 donde se sigue dirección Cercedilla por M-614 y M-622.

Distancia. 58 kilómetros desde Madrid.

Accesos. Una vez en Cercedilla, atravesar el pueblo hasta el inicio de la carretera de Las Dehesas, sobrepasadas las vías del 'Eléctrico' del Guadarrama. Seguir esta carretera hasta el aparcamiento situado frente a Casa Cirilo, Aparcamiento C, a 3.5 kilómetros del inicio de la carretera de Las Dehesas. La caminata empieza en el puente de madera situado detrás de la caseta de servicios junto a la entrada de este aparcamiento.

Por la senda de Pinolobero en las cercanías del Camino Viejo de Segovia | Foto: Marga Estebaranz

Curso fluvial de tercera, el Pinolobero rinde sus aguas al más importante arroyo de La Venta  a los pies del muro de la pequeña presa de Las Berceas, en pleno centro del valle de La Fuenfría. Desapercibido por su carácter humilde y escondido y también por el fuste que presumen recorridos vecinos, la vereda que recorre sus remotas barranqueras no aparece en ninguna guía ni descripción al uso de la Sierra de Guadarrama.

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Sólo se le ha hecho referencia en los últimos tiempos una vez. Aunque la cita tiene recorrido, pues no en vano pertenece a la National Geographic. El importante medio incluyó el pasado otoño este enclave en una selección de los mejores lugares de España donde encontrar setas.

Con el otoño que vivimos, no parece demasiado oportuno irse de hongos por la agostada Sierra de Guadarrama. En las tradicionales zonas seteras ibéricas sí que hay una razonable cantidad de ejemplares, pero no es el caso de nuestras sedientas montañas, que atraviesan uno de los más largos y duros estiajes de los últimos años. De hecho, el Pinolobero es estas semanas un cauce seco, en el que apenas se escucha un leve goteo en sus veneros.

A pesar de ello, podemos dar fe, y aportamos alguna muestra fotográfica, que en el entorno del arroyo -como en otros lugares serranos- han brotado a pesar de la sequía que padece nuestra naturaleza. Marchemos en su búsqueda, aunque seco, es tiempo de setas.

Inicio en Casa Cirilo

Desde el aparcamiento situado enfrente de Casa Cirilo, descender unos pocos metros dirección Sur. Para quien quiera reconocerlo, saber que este arroyo rinde sus aguas 150 metros más abajo, este, de la histórica venta. En el centro de la pradera vecina al aparcamiento cruzar un puentecillo de madera y acceder a la parte más amplia del prado. En su esquina está la historiada Fuente de la Teja, de cuyos dos caños el agua que mana es un milagro.

Ascender por la pradera hasta su parte más alta, para enhebrar un caminillo que se adentra ladera arriba por el pinar. Enseguida se cruza la carretera de regreso de Las Dehesas, continuando por el sendero con el mismo rumbo. En suave subida se alcanza un cercado, que hay que cruzar por una portilla de escalera.

Camino Viejo de Segovia

En la otra parte, el camino comienza a empinarse, al tiempo que gira a la derecha. El barranco abierto por el Pinobero discurre unos cuantos metros a esta mano. No se tarda en alcanzar un importante camino, que cruza la ladera más o menos horizontal, dirección sur-norte. Se trata del Camino Viejo de Segovia, bautizado como PR-4 por la moderna caminería. 

Seguirlo unos metros a mano derecha, hasta alcanzar el cauce del arroyo Pinolobero. Unos metros a la izquierda y por encima del camino se sitúa un visible depósito de agua. Se alcanza por una trocha al principio difusa, que arranca a la izquierda del Camino de Segovia, justo antes de cruzar las aguas. Tomarla para empezar la parte más esforzada de la ruta.

A partir de este punto, con el barranco a mano derecha, el camino se enfrenta a los repechos más empinados. Es a partir de este lugar donde las setas aparecen, aunque hay que reconocer que sin demasiado abundancia. En la subida, se cruzan troncos caídos y se camina entre una alfombra de helechos sucios por el otoño.

Unos caminantes alcanzan el Camino Viejo de Segovia desde el fondo de La Fuenfría | Foto: Alfredo Merino

En un momento determinado el camino gira 90º a la izquierda y comienza a recorrer la ladera rumbo sur, en una tirada bastante horizontal. Así se alcanza una zona de rocas, donde se gira a la derecha, enfrentándonos de nuevo a la pendiente de forma directa.

Con ligera tendencia a la derecha se alcanza una zona despejada en el pinar. Recorrerla en sentido ascendente guiándose por unos hitos de gran tamaño. Llevan a la parte más alta del claro, donde surge una especie de pista que, horizontal, incluso con algún tramo en suave descenso, se camina rumbo Norte cruzando de nuevo la ladera, en sentido contrario al de la anterior travesía.

Collado de la Marichiva

Recorrer esta ancha senda hasta su final, cruzando un puente de madera para salvar el Pinolobero. Concluye en un camino más importante que asciende del fondo de la Fuenfría. Es la vereda Poyal de La Garganta, por la que se prosigue a la izquierda, monte arriba. 

Seguir ladera arriba por el descarnado camino, señalizado con visibles círculos rojos pintados en los troncos de los pinos, hasta alcanzar la pista de la Calle Alta, a la altura del amplio collado de la Marichiva.

Continuar por esta pista, también conocida como Senda del Infante, rumbo Noroeste. Pasar bajo las cima de Peña Bercial y cerro Minguete, arriba a la izquierda, hasta alcanzar el puerto de La Fuenfría, a poco más de dos kilómetros de distancia del collado de la Marichiva. Desde este punto descender por la calzada romana o el camino Viejo de Segovia hasta el punto de partida.


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