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Barranco de Villacabras

Situación. Villaconejos. Madrid.

Cómo llegar. Desde Madrid por A-4, autopista de Andalucía, hasta salida 29. Continuar por M-404 dirección Ciempozuelos. Bordear este pueblo y seguir hasta Titulcia. Sin entrar en la población, girar a la derecha por M-320 hasta Villaconejos.

Distancia.  56 kilómetros desde Madrid.

Accesos. Desde la Plaza Mayor de Villaconejos, seguir por la calle de la Iglesia hasta la Plaza de la Alegría, donde se toma la carretera de Aranjuez a la izquierda, para cien metros después, coger la primera a la izquierda. Es la calle del Calvario, en cuyo final empieza la marcha.

En la cabecera del barranco de Villacabras. Foto: Marga Estebaranz.

Venir a Villaconejos y no querer saber nada de sus melones es una excentricidad. Casi tanto como las escasas cucurbitáceas nacidas en este término municipal. Mejor olvidarse del tema, pues estamos en el inicio de la temporada y aún quedan meses para degustar tan sabrosos frutos. Todo lo contrario si lo que se piensa es recorrer los campos de la villa conejera, pues este es el mejor momento del año.

El calor africano del estío no recomienda excursionear a partir de mediados de junio. En invierno ocurre que los caminos suelen permanecer embarrados, algo que en esta parte de la región madrileña no es ninguna tontería que deba pasarse por alto. La naturaleza yesífera de los suelos hace imposible caminarlos, a causa de los zuecos que se adhieren en las suelas del calzado. Por el contrario, las temperaturas primaverales animan al paseo por unas pistas y caminos que en este tiempo, desbordan todas las flores.

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En Villaconejos, el destino excursionista por excelencia es el barranco de Villacabras, tajo abierto en los yesos que conforman estos campos situado a un par de leguas al Noroeste del pueblo. El paraje ha surgido por el agua de las lluvias que han disuelto el terreno, originando un precipicio que alcanza 30 metros en sus partes más profundas.

No es mucho si se le compara con cualquier barranco que se precie, desde luego, pero sí en este entorno de cerros chatos y horizontes romos. Su interés se multiplica si se hace caso a lo que dicen algunos vecinos de Villaconejos, quienes aseguran que en esta humilde barranquera se refugio El Lute en su huída de la Guardia Civil. Leyenda urbana o no, lo que no cabe duda es que tiene el interés de los paisajes perdidos.

La marcha se organiza en dos partes bien definidas. La primera, desde Villaconejos a la cabecera del barranco, discurre por pistas agrícolas que parten olivares y terrenos de cultivo. La segunda recorre los bordes cimeros del tajo.

Cueva del Fraile

En su final, la calle Calvario se transforma en pista y pasa a llamarse calle Alcantarilla. Premonición de lo que sigue. Casi lindando con las últimas casas, sale al paso un vertedero controlado a mano izquierda. Unos 300 metros después, la pista alcanza la Cueva del Fraile. Su entrada es otro vertedero, este menos controlado que su vecino. La abundancia de toda clase de restos y basuras denigra el que tal vez sea uno de los vestigios históricos  más notables de Villaconejos y que, si se hace caso a la fecha inscrita en su dintel, se remonta a 1734. Según señalan las citas, esta cueva era una bodega subterránea de la orden de los carmelitas.

Por la pista en las cercanías de la Cueva del Fraile. Foto: Marga Estebaranz.

La pista continúa recta rumbo Noreste, partiendo en dos los sembradíos y olivares de Cantarranas y El Peinado. Sin hacer caso de ninguna de las desviaciones que se abren a la izquierda, continuar por el camino principal. Es un tramo cansino, en el que el paso de los ejércitos de rollizas nubes que campan por los cielos, unido al vuelo acrobático de los abejarucos y los saludos a los campesinos que labran el agro, entretenien un tanto la caminata.

Una suave bajada lleva a la cañada del Tío Lope, de la que se sale por su orilla izquierda hasta el paraje de El Cuquillo. Desde sus alturas se divisa a lo lejos una mancha de arbolado. Cuando la pista llega a su altura, hace un ensanche a la derecha, mientras que a la otra mano un camino desciende rumbo a la mancha vegetal. El único bosquete de la zona es el faro que señala el nacimiento de la barranquera.

Industria de Aguas de Villacabras

En pocos metros el camino alcanza un pilón situado bajo una pared. Se desaconseja beber de este manantial, aunque en tiempos pasados tuvo bastante predicamento. Tanto como las medicinales aguas que brotoan de las fuentes de la cercana Carabañas. Hasta el punto de que se creo la Industria de las Aguas de Villacabras, que durante un tiempo se dedicó a comercializar el líquido rico en sulfato sódico, idóneo para las afecciones cutáneas y digestivas, y que llegó a exportarse a varios países de Europa.

Sí que es recomendable encaramarse hasta las ruinas de la antigua administración de aquella industria, unos metros encima del barranco, en la orilla izquierda. Apenas quedan los cimientos del par de edificios de robustos muros erigidos en piedra colmenareña, como merecía tan importante empresa. Desde el altozano no es difícil descubrir las oquedades abiertas en las paredes de la barranquera para extraer las aguas sulfurosas.

Lo inestable e inundadizo en primavera que es el fondo de la barranquera, no hacen en absoluto recomendable aventurarse en su interior, a pesar del tentador camino que se vislumbra desde lo alto. Mejor recorrer cualquiera de los bordes de los cantiles. Si vamos por el de la izquierda, al poco de pasar los restos de las construcciones, un barranco lateral nos hará dar un rodeo. Si seguimos el de la derecha, que discurre unos metros por debajo de la pista que nos trajo hasta aquí, se puede caminar poco menos de un kilómetro, hasta que el de Villacabras confluye con otro barranco que viene por la derecha. Finalizando en este punto la marcha.

Ficha

Tiempo. Entre 2 y 2.30 horas.

Longitud. 8 kilómetros.

Desnivel. 65 metros. (Paraje de Cantarranas, 645 metros; laterales barranco de Villacabras, 580 metros).

Recorrido. Lineal, regreso por el mismo camino que la ida.

Dificultad. Fácil.

Material. Botas de marcha, agua abundante, protección solar.

Recomendaciones. No transitar por el fondo del barranco de Villacabras. Si se recorren sus laterales, prestar mucha atención a la naturaleza inestable del suelo, pues la abundancia de materiales sueltos hacen muy sencillo resbalarse. No es aconsejable beber agua del manantial de Villacabras. Iniciar la marcha temprano, para regresar antes de las horas más calurosas y soleadas del día.


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