Metropoli

Blog Al aire libre

Las Oseras

Situación. Pedriza del Manzanares. Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. Madrid.

Cómo llegar. Desde Madrid por M-607 y M-608 hasta Manzanares el Real.

Distancia. 56 kilómetros desde Madrid.

Accesos. Sin entrar en la localidad de Manzanares, bordear la villa y alcanzar la rotonda del Montañero. Continuar 500 metros por la M-608, dirección Cerceda, hasta el primer desvío a la derecha, que lleva al interior del espacio natural protegido. Dejar el vehículo en el aparcamiento de Canto Cochino, el primero de los tres que se localizan en el interior de La Pedriza. El inicio del camino está al final del aparcamiento, en un puente que cruza sobre el río Manzanares.

Un rayo de sol ilumina las Oseras, vistas desde el Canto del Tolmo. |Foto: Marga Estebaranz.

Señala el Libro de la Montería, mandado escribir por Alfonso XI en el siglo XIV, que entonces Manzanares era buen lugar para el oso. Bien lo debió saber el Marqués de Santillana, el más temprano excursionista del entorno de la piedra del Yelmo, aunque en sus escritos prefiere describir los encuentros con las agradables serranas del lugar antes que con los temidos úrsidos. Pasó el tiempo y los osos quedaron olvidados en la Pedriza, sin que nadie se acordase de ellos. Ni tan siquiera los mapas, fieles mensajeros de costumbres y presencias anacrónicas, traían noticias del gran carnívoro, omnívoro más bien, de la fauna ibérica. Hasta los pasados ochenta en que, de manera inopinada, personajes tan ajenos a la caza y la biología como son los escaladores, resucitaron un nombre ligado al hoy escasísimo mamífero.

Fue un momento en que la Pedriza se convirtió en paraíso de una exclusiva y dificilísima manera de escalar, basada en la adherencia sobre sus lisas llambrías. Entonces, un puñado de trepas madrileños se fijaron en aquellos riscos de perfiles escurridos, que se alzan a Naciente de la cuerda de los Pinganillos. No se sabe porqué, pero los llamaron las Oseras. Tal vez por abundar en este lugar más que en ningún otro de la Pedriza cuevas, oquedades y refugios naturales formados por los amontonamientos de grandes rocas, y que son lugares favoritos de los osos para establecer sus cubiles. A buen seguro que cuando sí había plantígrados en la Pedriza, Las Oseras fue uno de sus rincones predilectos.

[Pincha aquí para ver más imágenes de la excursión]

Las Oseras se convirtió en referencia mundial de la escalada de placas. En sus resbaladizas paredes se abrieron algunas de las rutas de adherencia más difíciles del planeta. Aun lo siguen siendo, pero el lugar ha caído en desuso por la llegada de nuevas formas de escalada más cómodas y menos comprometidas, como el bulder, cortísimas escaladas de gran dificultad y apenas tres o cuatro metros de altura, que por lo general usan colchón para parar las caídas, en vez de cuerdas.

En el final del siglo XX estos riscos fueron el más exitoso lugar de la amplia escuela madrileña de escalada. Tanto, que los propios escaladores abrieron un camino, a través de la selvática canal que arranca en el arroyo de la Dehesilla, a la altura del Canto del Tolmo, hasta sus alturas. Ha pasado un cuarto de siglo y pocos suben hoy a Las Oseras, menos aún por este áspero camino, prefiriendo el menos exigente que remonta la canal de las Buitreras, para una vez allí, atravesar horizontales la parte alta de la citada canal de las Oseras y alcanzar la base de las paredes.

Este camino montaraz y salvaje ha quedado para el recuerdo. Y para quienes quieran vivir una aventura impensable. Cuesta creer que en montañas tan domésticas como la Sierra de Guadarrama y la Pedriza de Manzanares, puedan encontrarse zonas tan remotas y de acceso tan complicado. En contrapunto a la excursión descrita la semana pasada por los parajes de la Boca del Asno, una de las más sencillas del Guadarrama y apta para cualquier público, hoy toca dar gusto a los talibanes de la marcha pedestre. Aquí la describimos para dejar constancia de su rumbo, aunque ya decimos, no es un camino apto para todos los públicos.

Quienes quieran visitar las cuevas y bóvedas de las Oseras con menos inconvenientes, también aquellos otros que carezcan de ánimo y conocimientos suficientes para emprenderlo, solo tienen que seguir el camino que asciende por la vecina canal de las Buitreras, que igualmente se describe al final de este texto.

Inicio en el Canto del Tolmo

Desde Canto Cochino recorrer la Autopista de la Pedriza y alcanzar el Prado Peluca. Continuar remontando el valle de la Dehesilla hasta el cercano Canto del Tolmo. Bordearlo por la izquierda, Oeste, hasta localizar un camino que desciende unos metros hasta el cercano arroyo de la Dehesilla. Cruzarlo y dar un rodeo por la izquierda para salvar las rocas que cierran el paso en la otra orilla.

Tras las rocas se descubre un camino que se sumerge en el cerrado pinar y asciende paralelo y con el riachuelo a mano derecha. Continuar la suave subida unos doscientos metros hasta alcanzar un afloramiento rocoso situado a la izquierda. Pequeños hitos de piedra señalan el paso por las grietas para colocarse encima. Una sobre él, buscar los hitos que marcan el rumbo. Primero hacia el Noroeste y al poco, al Oeste, izquierda.

En el inicio del camino que sube la canal de las Oseras, con el Canto del Tolmo al fondo. | Foto: Marga Estebaranz.

No hay que andar demasiado para alcanzar un arroyo. Baja por el centro de la empinada canal de las Oseras, recubierta por un cerrado bosque de encinas. Cruzar las aguas y dejarse llevar por los hitos, que en la otra orilla y metro a metro, ascienden por un terreno a veces casi vertical, abriéndose paso a través de grandes amontonamientos de rocas y una maraña vegetal entre los que parece imposible pasar.

Poco a poco la senda va arrimándose a la pared que cierra la canal por su lado Oeste, izquierda. Cuando alcanza su base, apenas se separa de su cercanía. A partir de este punto empieza el tramo más cansino y en el que el sendero trepa por encima de grandes rocas y se escurre por estrechamientos de la roca, oquedades, grietas y agujeros por los que se prosigue la subida. En algunos de estos se han levantado pequeños muretes de piedras, que forman elementales refugios utilizados como vivac por los montañeros.

Cada vez más empinado y trepada tras trepada, se pasa por el pie de las llambrías equipadas con los seguros de aquellas escaladas que asombraron al mundo por su dificultad. Queda continuar unos metros, los más ardúos por la cantidad de trepadas entre grandes piedras que obstruyen el paso. Así hasta alcanzar la enorme bóveda formada un inmenso bloque de granito encajado entre las dos paredes que forman la canal. Forma una enorme cueva que con el suelo horizontal. Un lugar que a buen seguro fue un hotel cinco estrellas para los osos pedriceros de antaño.

Por la canal de las Buitreras

Quienes prefieran esta ruta, desde el Tolmo deben continuar doscientos metros por el camino que lleva al collado de la Dehesilla. Justo a la altura de unas rocas situadas a mano izquierda, tomar el ramal que baja al cercano arroyo de la Dehesilla, a escasos metros de distancia. Cruzarlo y continuar por la otra orilla, ahora con el riachuelo a mano derecha.

Poco a poco el camino se empina, al tiempo que gira a la izquierda, Oeste, acercándose a las Buitreras. Sigue el tramo más empinado, que pasa bajo estos riscos que aparecen de vez en cuando entre los árboles, sobre nuestras cabezas. El sendero va derivando a la derecha hasta embocar finalmente en la canal. Con las Buitreras a la izquierda, sigue la parte más empinada de esta subida. Se pasa bajo el anaranjado techo de la Quinta Buitrera hasta que algo más arriba se alcanza la parte superior de esta corta canal.

En la trepada final de la canal de las Oseras. | Foto: Marga Estebaranz

Enfrente se extienden las inconfundibles llambrías de las Oseras. Para alcanzarlas, buscar el paso entre las grandes rocas situadas delante, sin tomar el camino que continúa el ascenso hacia la derecha, rumbo a Cancho Amarillo. Seguir en horizontal, incluso dar algún corto paso en bajada y cruzar un arroyo. Buscar el paso bajo una llambría que baja de la derecha de la canal. Superado este pasaje, se alcanza el bosquete que trepa por la canal, justo bajo las llambrías. Si se quiere alcanzar la gran bóveda, seguir por el camino más evidente trepando entre los bloques de granito, siempre al pie de las paredes que surgen a mano izquierda.

Ficha

Tiempo. Entre 1.30 y 2.00 horas.

Longitud. 7 kilómetros.

Desnivel. 475 metros (Canto Cochino, 1.025 metros; cueva alta de Las Oseras 1.500 metros).

Recorrido. Lineal.

Dificultad. Ascender por la canal de las Oseras es una marcha esforzada en extremo. Aunque el camino está señalizado con hitos de piedra, es sencillo extraviarlo. La subida es muy vertical y comporta abundantes trepadas entre bloques de piedra. Terreno de vegetación muy fragosa que dificulta la marcha. La opción de la canal de las Buitreras también resulta esforzada, aunque el camino es más evidente y despejado.

Material. Calzado de montaña con buena suela, ropa de abrigo en esta época del año.

Recomendaciones. La canal de las Oseras solo debe acometerse por quienes posean conocimientos de la marcha montañera y buena forma física. En caso de pérdida del camino, regresar hasta el último punto identificable e intentarlo de nuevo. No avanzar por una senda, si no se tiene la seguridad de que es la correcta. La mayoría de los caminos de la zona acaban en puntos de muy difícil salida. En invierno posible presencia de hielo en las umbrías. Los poco expertos deben elegir la canal de las Buitreras.


Queremos saber tu opinión
Usuario registrado
Recordadme en este ordenador
Recuperar contraseña »
¿Eres un usuario nuevo? Regístrate