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Un paseo por la Boca del Asno

Situación. Valsaín. Segovia.

Cómo llegar. Desde Madrid por A-6 hasta Collado Villalba, donde se toma la M-601, dirección Puerto de Navacerrada. Continuar por CL-601 hasta el kilómetro 14,3 donde está el aparcamiento de la Boca del Asno.

Distancia. 66 kilómetros desde Madrid.

Accesos. Alcanzar el final del aparcamiento y bajar las escaleras de piedra situadas en su lado izquierdo, hasta un puente de madera. En la otra orilla se localiza el Camino de las Pesquerías, que debe tomarse a la izquierda.

 

El Estrecho de la Boca del Asno, en el centro de los Montes de Valsaín. Foto: Marga Estebaranz

En este deambular por lugares serranos de nombre animal que realiza esta bitácora en sus últimas entregas, visitamos hoy uno de los más hermosos y señalados por los guadarramistas. También de los más curiosos. No se trata de ninguna cumbre, risco, aguja, bosque, ni camino, sino un punto concreto y exacto. Se sitúa en Valsaín, uno de los valles de referencia de la cordillera castellano-madrileña, y su nombre es tan llamativo, que lo conocen gentes los ajenos a la zona y gentes para nada aficionadas al excursionismo. Hablamos de la Boca del asno.

Nombre singular donde los haya, una vez ubicados en él, podríamos pensar que refiere al estrecho en el que se sumerge un recién nacido Eresma en su viaje a la llanada segoviana. El pequeño desfiladero, localizado en el centro de los montes y bosques de Valsaín, alcanza un desnivel que supera 20 metros en su parte más alta, de manera que podría parecer la profunda y oscura boca del equino. Sin embargo, no es precisamente a esto  lo que hace referencia la toponimia.

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Desde la librería especializada Farinelli, en La Granja, Valentín Quevedo explica el más que posible origen de este nombre, señalando que antes que boca sería la quijada de un asno, cuya forma asemeja una piedra que se asienta, visible, en el lecho del Eresma a su paso por el citado estrecho. Por su parte, Julio Toledo, experto en la toponimia del valle y miembro de la Sociedad Castellarnau, entidad consagrada al estudio y divulgación de los valores de La Granja, Valsaín y su entorno, afirma que el topónimo es relativamente reciente, siendo su referencia más antigua la que aparece en un relato del siglo XVIII, que refiere la descripción de un camino que pasa por la zona.

Recurrente destino de los visitantes de la sierra desde hace un siglo, la Boca del Asno es apreciado lugar para el dulce far niente serrano. También inicio y fin de numerosas marchas que circulan por el entorno de Valsaín. Aunque sobre todo e igual que todo el curso alto del Eresma, el lugar es reconocido por las posibilidades que tiene para la pesca, siendo conocido desde mucho antes por los pescadores.

Camino de las Pesquerías

Tanto es así, que el paseo que hoy emprendemos transita por el llamado Camino de las Pesquerías, singular obra civil erigida hace tres siglos, para que el monarca Carlos III, aficionado a la pesca, tuviera acceso sencillo a las orillas de este río truchero. Fue una obra de importancia, tanto por su longitud, 12 kilómetros entre los puentes de Segovia y de la Cantina, como por la cantidad de tierra y rocas que hubo remover, aplanando largas tiradas, levantando escaleras y removiendo otros tramos. 

El recorrido abarca la parte menos visitada del camino, que es la que se extiende entre la Boca del Asno y el puente de los Asientos, aguas arriba del Eresma y muy cerca del citado puente de la Cantina. El Camino de las Pesquerías discurre a lo largo de la orilla izquierda del Eresma, que es la que está enfrente del aparcamiento de la Boca del asno.

Para alcanzarla hay que descender por las incómodas escaleras de piedra que arrancan al final del citado aparcamiento y llegan a un moderno puente de madera. Ya en la otra orilla, y antes de emprender el paseo, conviene acercarse al epicentro del estrecho, caminando unos metros a mano derecha, hasta que se cierra el paso.

Es un tránsito breve sobre grandes piedras, donde deben extremarse las precauciones para no resbalar, pues siempre están húmedas. Ya en el mirador situado al final, no cuesta localizar la piedra culpable del sonoro nombre del paraje, surgiendo de las aguas del Eresma donde las rocas que conforman el estrechamiento están más juntas.

Puente de madera en el inicio de la ruta. Foto: Marga Estebaranz.

De vuelta al cercano puente, hay que buscar el sendero que remonta las aguas del Eresma. Con el río a mano izquierda, nos guían los primeros metros unas estacas pintadas de blanco en su punta con una raya granate. Enseguida se alcanzan varios de los tramos donde mejor puede observarse el trabajo de ingeniería realizado a favor de Carlos III, conformando las piedras un calle por la que se camina junto a las aguas.

El paso del tiempo ha arruinado algunas zonas, otras aparecen removidas por la fuerza de las raíces, mientras que determinadas partes se esconden tras la maleza, pero en general el camino enlosado ha resistido bien el paso del tiempo.

Puente de los Vadillos

Su trazado se pliega como un guante a los caprichos de un Eresma que holgazanea curveando en las zonas donde el valle se ensancha y muestra el fondo más horizontal. No se tarda en alcanzar un segundo estrechamiento. De menores dimensiones que la Boca del Asno no está exento sin embargo de belleza. Transcurridos 20 minutos, se descubre un puente de madera, es el de los Vadillos, por el que puede cruzarse a la otra orilla.

Mejor continuar un poco más río arriba, hasta alcanzar un segundo puente. En realidad son dos. El primero que cruza el arroyo de Minguete, que baja de la derecha y se une en este punto con el Eresma. El segundo tendido sobre este último. El lugar es el más hermoso del recorrido. En lo profundo del bosque, el río forma un remanso a los pies de una peña musgosa que se sumerge en la oscura poza. 

Puede seguirse medio kilómetro más, hasta alcanzar el puente de la Cantina. Se trata de la parte más montaraz del recorrido. Ya sin trazas de la plataforma de pesquerías, el camino sube y baja toboganes, mientras que el Eresma se agarganta en un valle cada vez más cerrado. El paso bajo una enorme roca precede el fin del camino, justo bajo el muro que sustenta al citado puente y a la carretera que sube al puerto de Navacerrada, a la que se accede por un camino que sube el empinado terraplén, hasta una portilla. Al otro lado del puente esperan las frescas aguas que manan de la no menos histórica Fuente de la Canaleja.

Ficha

Tiempo. Entre 1 y 1,30 horas, recorrido ida y vuelta.

Longitud. 5 kilómetros ida y vuelta.

Desnivel.  75 metros (Boca del Asno, 1.225 metros; río Eresma puente de los Vadillos, 1300 metros).

Recorrido. Lineal.

Dificultad. Ruta sin dificultades, siempre por un camino cómodo, sin apenas desnivel.

Material. Calzado de marcha, ropa de abrigo.

Recomendaciones. Caminar con cuidado sobre las piedras del camino, pues suelen estar húmedas o mojadas, resultando bastante escurridizas. Usar bastones ayuda a evitar los resbalones.

Indicaciones. El Centro de Visitantes del Valle de Valsaín-Boca del Asno, situado junto el aparcamiento, mantiene exposiciones y audiovisuales del entorno y del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, aunque incomprensiblemente los fines de semana y festivos, los días que recibe más público, permanecen cerradas. Tel: 921 120 113 y www.magrama.gob.es.

 


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