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Peña del Buitre

Situación. Puerto de Navafría. Montes Carpetanos.

Cómo llegar. Desde Madrid, por autovía de Burgos A-1 hasta salida 69 en Lozoyuela. Continuar por M-604 a Lozoya del Valle, donde se toma la M-637, hasta el puerto de Navafría, a 11,5 kilómetros del pueblo. Allí se deja aparcado el vehículo.

Distancia. 97 kilómetros desde Madrid.

Accesos. Desde el puerto de Navafría, alcanzar el inicio del cortafuegos que junto a la alambrada que separa Madrid de Segovia, asciende la ladera dirección Este por el lado segoviano.

El Pico del Nevero desde el Reajo Capón. Foto: Marga Estebaranz

Entre la docena larga de referencias geográficas al rey de los necrófagos ibéricos hoy nos toca fichar en esta gastada cimera que se alza en un extremo de la Sierra de los Reajos, parte de los Montes Carpetanos que se extiende al Noreste del puerto de Navafría, entre Segovia y Madrid.

La soledad y las durezas climatológicas que reinan en esta sucesión de montes arromados, le hacen merecedora del calificativo de la Siberia de la Sierra de Guadarrama, si admitimos que esta última se prolongue hasta el puerto de Somosierra. Algo difícil, si se tiene en cuenta que estas montañas han quedado injustamente excluidas de los límites del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama.

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Y no será por los valores ambientales que acumulan. Entre ellos la presencia del lobo ibérico desde hace una década larga. Aunque la figura del gran cazador ibérico, ya decimos, se localiza fuera del espacio protegido, por mucho que las autoridades ambientales madrileñas se hayan esforzado en incluirlo dentro del mismo.

Antes que por la sospecha del cánido, el caminante que recorre estos paisajes quedará prendado por la remota calma que reina en sus caminos y lomas. Algún entretenido hatillo de vacas, el patrulleo de la buitrada en el firmamento y la caricia del aire cuando peina los piornos es lo único que perturba la silenciosa soledad de estas altas parameras.

Los perfiles desgastados ofrecen a quien los recorre la dificultad de saber cuál es su punto más alto, mientras los cerrados piornales se confabulan para que le cueste encontrar su rumbo. Estas son las aventuras que esperan a quien decida gastar una jornada en los reajos de Navafría. Y antes de proseguir conviene señalar la etimología de tan castellana denominación.

Son los reajos, cursos de agua, arroyos, regatos con muy poco caudal. El Reajo del Puerto, que nace en el Puerto de Navacerrada y desciende hacia Cercedilla es buen ejemplo de esta nominación. Otra acepción de la palabra señala como reajo aquellas masas de agua someras, aguazales y encharcadizos que se remansan en zonas planas. Y esta segunda parece la más adecuada para estas cumbres, cuyas cimeras son amplias planicies salpicadas por gastadas vaguadas que en primavera y verano

acumulan charcazos de agua de escasa profundidad y extensión variable.

Inicio en el puerto de Navafría

Tomar en el puerto de Navafría el cortafuegos que asciende por la ladera rumbo Noreste, pegado a la alambrada que separa Segovia de Madrid, por el lado segoviano. Pasar la barrera que lo cierra y ascender su descarnado suelo con un pinar dejado de la mano de Dios a la izquierda.

La cuesta es potente y pone un par de repechos exigentes, hasta que acaba remansándose al alcanzar la zona cimera. En todo momento se asciende con la alambrada que separa ambas Comunidades Autónomas: Castilla y León, por la que circulamos, y Madrid, a la derecha.

Se abandona el cortafuegos entre ambas manos de espesa pinada, para alcanzar la cresta de un breve roquedo. Es el Alto de la Pinadilla, primera eminencia de la jornada, que se eleva a unos humildes 1.868 metros. Siempre con la cerca a la derecha, se desciende a un cercano collado para emprender de inmediato una segunda subida, no menos ardua que la primera. La ventaja es que es más breve. Concluye en El Reventón, cima de desciptivo nombre que alcanza 1.926 metros.

Sin abandonar la pista cortafuegos, se desciende a un collado próximo que se abre a 1.900 metros. Sigue una tercera subida que es la más importante de cuantas llevamos. Curvea el cortafuegos en su final y , sin abandonar la linde provincial alcanza un portillo a la altura del final del pinar, en torno a los dos mil metros. La última parte de la pendiente es tan suave como amplia y roma la cimera del Reajo Capón, cuyos 2.091 metros se alcanzan a tres kilómetros de caminata desde el puerto de Navafría.

El punto culminante está unas decenas de metros a la derecha de por donde marcha la pista, asomada entre la masa de piornos rastreros y enebros que ocupan la planicie. En su entorno restos

de construcciones que datan de la Guerra Civil. La cerca de alambre se ha separado bastante a mano derecha. Se desciende por la suave loma hacia un extenso collado que se divisa a lo lejos. Sus 2.034 metros son el preámbulo de la siguiente subida, esta mucho más tendida y llevadera que las anteriores.

Dos panoramas complementarios

Al poco de empezar las rodadas se bifurcan a la derecha, rumbo a la entrada de una cercana cerca de piedra que sigue la línea de cumbres. Tomarlas y sin cruzas la valla, ascender el camino a mano izquierda que continúa el ascenso en las proximidades del vallado. Así se alcanza las inmediaciones de la cumbre del Reajo Alto, cuyo enorme vértice geodésico señala los 2.100 metros que alcanza.

Merece contemplar el amplio panorama que hacia el Sur se prolonga hasta la Sierra de La Cabrera, al Este alcanza las alejadas cumbres de Ayllón y Sonsaz, mientras que hacia el lado opuesto se identifican las masas de Cuerda Larga, Cabezas de Hierro y el macizo de Peñalara.

Desde el vértice geodésico abrirse paso entre piornos y enebros dirección Norte. Es un tránsito cansino y sin camino aparente, que nos conduce a la parte más elevada de la planicie. El paso de varias vaguadas llevan finalmente a los restos de una tinada. Marca la cima de la Peña del Buitre, 2.104 metros. A su alrededor es fácil descubrir abundantes plumas del necrófago, señal inequívoca de la querencia que tiene hacia este posadero, tal vez al ser antaño uno de los muladares donde los ganaderos segovianos arrojaban las reses muertas.

La visión que regala este oteadero es complemento de la que obtuvimos desde el vecino Reajo Alto: toda la llanada segoviana hasta Sepúlveda y Cuellar, que se adivinan en el horizonte, hacia el Noroeste, mientras que al Noreste, la sucesión de cimas no menos solitarias que llevan al puerto de Somosierra.

Para el regreso, caminar unos metros hacia el sur desde los restos de la construcción, hasta darse con las rodadas que suben hasta aquí desde el último collado por el que pasamos en la venida. Es el mejor de los caminos, pues se abren paso entre la cerrada masa de arbustos y alcanza el amplio portacho desde donde solo queda desandar el camino hasta el punto de partida en el puerto de Navafría.

Ficha

Tiempo: Entre 4.30 y 5.00 horas para el recorrido ida y vuelta.

Longitud: 12 kilómetros ida y vuelta.

Desnivel: 331 metros (Puerto de Navafría, 1.773 metros; Peña del Buitre 2.104, metros).

Recorrido: Ruta lineal con el mismo camino ida y vuelta.

Dificultad: Itinerario sencillo que discurre por pistas y caminos de montaña. En la parte final, entre la Peña del Buitre y el Reajo Alto, la ausencia de referencias y la abundancia de vegetación puede hacer que se pierda el camino.

Material: Botas de marcha, protección solar, agua y ropa de abrigo.

Recomendaciones: Primavera y otoño son las mejores épocas del año para afrontar esta ascensión. En invierno la ruta suele estar cubierta de nieve. Abstenerse en caso de poca visibilidad o niebla.


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