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Sierra de Valdemaqueda

DATOS PRÁCTICOS

Situación. Valdemaqueda. Sierra Oeste de Madrid.

Cómo llegar. Desde Madrid, por la A-6, carretera de A Coruña hasta Las Rozas, donde se sigue por la M-505 hasta El Escorial y puerto de la Cruz Verde, para continuar por M-512 hasta Robledo de Chavela, donde se toma la M-537 hasta Valdemaqueda.

Distancia. 70 kilómetros desde Madrid.

Accesos. Desde la entrada del camping El canto de la gallina, en la entrada de Valdemaqueda, continuar cien metros hacia el centro del pueblo, hasta alcanzar la primera calle a la izquierda. En este punto se inicia la excursión.

En la tranquila pista que da acceso al Risco del Águila.| Marga Estebaranz

Vea más fotos de la excursión

El viento que circula entre las estribaciones más occidentales del Guadarrama y las primeras al Este de Gredos al fin se ha llevado el olor a chamusquina que se mantuvo en el ambiente hasta hace bien poco. No así otras huellas. Han pasado 17 meses, casi año y medio, y las heridas abiertas en el monte por el más grave incendio causado en Madrid en los últimos 20 años aún continúan visibles. Permanecerán durante mucho tiempo más.

Los bosques que tapizaban la vertiente oeste de la Risca Grande, el también llamado Risco de Santa Catalina, ardieron como la yesca que era su sotobosque, esa capa que arbustos, hierbas, ramas  y materia vegetal inerte que cubre el suelo de las masas forestales. Jamás saneada de manera conveniente, aquella pira de más de un metro de grosor en muchas zonas, ardió a finales de agosto de 2012 llevándose por delante más de 2.000 hectáreas de bosques y montes, cuya ausencia tanto tiempo después la siguen señalando las zonas desnudas y renegridas de gran parte de este monte que se alza justo encima de Valdemaqueda.

Con la vegetación se fue gran parte de la fauna que propició que el lugar fuera declarado zona de especial interés para las aves, ZEPA. Entre las bajas hubo que contar a los propietarios de, al menos, siete nidos de buitre negro, uno de águila real e incontables de otras especies igualmente valiosas como peregrino y búho real. Lo denunciaron los chicos de GREFA, el hospital de especies silvestres más importante de España, que mantiene precisamente en esta zona una estrecha vigilancia sobre las citadas especies, en un intento de asegurar su pervivencia.

Costó atajar las llamas y, aunque hubo que desalojar a más de mil vecinos, Robledo de Chavela y Valdemaqueda quedaron a salvo del fuego destructor. Todo se vio como en una película desde los peñascos que cumbrean la Sierra de Valdemaqueda, minúsculo oteadero que se alza justo al sur de la localidad que le da apellido. Desde los Riscos de Valdecatones, del Águila, del Chaparral, Valdeparaíso y Gelechal, se convirtieron en miraderos privilegiados desde donde se veían las llamas saltar sobre la cresta del Santa Catalina.

Esencia de pinares

A pesar de sus exiguas dimensiones, contiene esta serrezuela las características que definen a los montes del oeste madrileño y que una incendiaria mano le hurtó al Santa Catalina. Remoto aislamiento, una tupida masa forestal que la cubre en toda su superficie y esporádicos roquedos que salpican el horizonte con su dentellada de granito. Si se le une precisamente su tamaño, resulta un destino más que adecuado para una marcha dominguera, para ocupar media jornada de bosques y montes adormecidos por el invierno. El recorrido permite, además, visitar el río Cofio en su paraje más soberbio: el que salva la Puente Mocha que, a pesar de una excesiva restauración, aún conserva sus hermosos modos y tiende sus cinco ojos tres kilómetros al sur de Valdemaqueda.

Empieza la caminata junto al camping El Canto de la Gallina, en la parte alta de Valdemaqueda. A 100 metros de su entrada rumbo al centro del pueblo, tomar la primera calle a mano izquierda. En cuesta, donde acaba el asfalto, girar a la derecha y empalmar con una pista que se inicia tras una barrera. Bordea el cerro de San Pedro por su lado norte en suave desnivel, ofreciendo amplias perspectivas de Valdemaqueda y la Risca Grande. La pista señala el límite entre el pueblo y el monte durante kilómetro y medio, hasta que empalma con otra principal que llega desde Valdemaqueda por la derecha. En este punto es donde terminará el descenso desde las alturas de la Sierra de Valdemaqueda, en el final de la marcha.

La Puente Mocha

La siguiente tirada consiste en recorrer la pista, también en descenso, que transita por el fondo del suave valle abierto por el arroyo de las Chaparras. Rumbo Sur, sucesivas curvas van descubriendo ejemplares de pinos centenarios, desmesurados candelabros piñoneros que son los colosos de esta foresta. Enfrente, en el lado Oeste, la Sierra de Valdemaqueda se extiende a lo de todo el valle. Dejar a la derecha la estación depuradora del pueblo y alcanzar finalmente una amplia curva a la izquierda señala el inicio del área recreativa de la Puente Mocha. A sus pies, el Cofio baja embravecido por culpa de las lluvias de los últimos días.

De regreso al inicio del área recreativa, tomar la pista que sale hacia el Oeste y desciende hasta el arroyo de las Chaparras, poco antes de que tribute su caudal al Cofio. En el otro lado se alcanza una bifurcación. Tomar la opción de la derecha que gira hacia el Norte y parece dirigirse a Valdemaqueda. Enseguida girar de nuevo al Oeste y emprender la subida hacia los altos de la Sierra de Valdemaqueda. Se pasa ante una majada a la que siguen varias curvas, siempre cuesta arriba, hasta que se alcanza el collado que separa las dos primeras puntas de la sierra: El Gelechal, al Sur (izquierda) y Castillejos, el de la derecha.

La pista se bifurca en el portacho, continuándose por la de la derecha, que transita por la cimera de la sierra. El trecho que sigue se recorre por pistas y caminos cabreros, teniendo cuidado de mantenerse siempre por la parte más elevada de la cuerda. Finalmente se empalma con una pista más ancha que recorre el lado oriental de la Sierra. Por ella se alcanza el collado que separa las dos prominencia más norteñas, los riscos del Águila y el de Valdecatones.

Tras alcanzar su cima y contemplar el panorama, se regresa al collado donde debe continuarse por una pista menos marcada que desciende hasta el fondo del valle abierto por el arroyo de las Chaparras. Cruzarlo y empalmar mediante un tramo cuesta arriba, con la pista que recorre el lado norte del Cerro de San Pedro, por la que empezamos la caminata y por la que se regresa al punto de partida.

Rama de muérdago.| Marga Estebaranz

FICHA:

Tiempo: Entre 2.30 y 3.00 horas para el recorrido en cada sentido.

Longitud: 11 kilómetros.

Desnivel:  403 metros positivos, 403 metros negativos, (inicio pista en Valdemaqueda, 900 metros; río Cofio, 740 metros; Risco del Águila, 1.043 metros; cruce arroyo de las Chaparras, 800 metros).

Dificultad: Fácil.

Material: Botas de marcha, ropa de abrigo, agua.

Recomendaciones: Llevar agua, pues no hay fuentes en toda la ruta.


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