Metropoli

Blog Al aire libre

La Sierra Roja en invierno

DATOS PRÁCTICOS

Situación. Sierra de Ayllón, Riaza, Segovia.

Cómo llegar. Desde Madrid por la autopista de Burgos A-1 hasta el kilómetro 104, sobrepasado el puerto de Somosierra, para continuar por la N-110, dirección Soria. Alcanzar Riaza y proseguir por la SG-V-1111 hasta el kilómetro 3 donde se toma el desvío a la derecha que en 2 kilómetros lleva a la ermita de la Virgen de Hontanares.

Distancia. 115 kilómetros desde Madrid.

Accesos. Seguir la carretera que lleva hasta la ermita y dejar el vehículo en el aparcamiento situado en la parte de debajo del templo. La ruta empieza por la carretera pasa delante de la entrada de la ermita.

Información. Ayuntamiento de Riaza. Tel: 921 550 016 y www.riaza.es.

La carretera atraviesa el robledal de Hontanares. Foto: Marga Estebaranz

Vea más fotos de la excursión

Apartada de las principales rutas y destinos habituales, la Sierra de Ayllón es la continuación hacia el Noreste de la Sierra de Guadarrama y son sus picos del Lobo, Las Buitreras y de la Cebollera, los últimos dos miles en esta parte del Sistema Central. Carece la serranía, sin embargo, los acentuados perfiles de la vecina Guadarrama, perdiendo intensidad en su altitud y relieve hasta que se funde con la intrincada geografía del macizo del Sonsaz, ya en tierras alcarreñas.

Esta situación a trasmano hace necesariamente solitarios los montes y sus caminos, al tiempo que permite conservar la esencia rural a los escasos y apenas poblados asentamientos que resisten  en el pie de sierra segoviano como Becerril, El Muyo, Serracín y Madriguera y que tienen en Riaza la capital de la comarca. Martín Muñoz de Ayllón es uno de estos enclaves. Adormecida aldea en la que los duros inviernos y el aislamiento han ido espantando a sus habitantes de los que apenas resiste una docena de almas.

Una remota excursión lleva desde el Santuario de Hontanares, el más señero enclave de Ayllón, cercano a la importante Riaza, a través de robledales y campos tan solitarios como fríos. Aseguran los biólogos, que hace tiempo el lobo ha vuelto a repoblar estos montes, en su expansión desde las tierras del Duero. Nada ve ni escucha el caminante que, sin embargo, disfruta del colorido de los espesos robledales en medio de un paisaje recién nevado, cuyas hojas tintan de rojo el paisaje. No es por esto por lo que el Ayllón también es conocido como la Sierra Roja, sino por el color de sus tierras y el de los edificios de sus poblaciones, cuya arquitectura popular utiliza el material serrano y es contrapunto de la que se localiza al otro lado de las montañas, en Castilla-La Mancha, la no menos reconocida arquitectura de los pueblos negros.

El primer tramo del camino tiene un trecho empinado. Foto: Marga Estebaranz

Arranca la marcha en la citada ermita de Hontanares, donde nada más salir, la soledad del entorno empapa al caminante en unos bosques nevados que mantienen agarrada la niebla entre sus ramas. En suave cuesta arriba, circula la carretera por el interior del espeso robledal hasta un área recreativa, punto donde desaparece el asfalto, a un kilómetro del templo.

Mirador de Peñasllanas

Al otro lado de una talanquera abierta en una cerca de alambra se inicia el ancho camino que desciende la ladera rumbo a Martín Muñoz. Antes de acometerlo, desviarse por el segundo camino que lleva al cercano mirador de Peñasllanas, recomendable atalaya que se alza en una proa del roquedo y desde la que se contempla, siempre que lo permita la niebla, la llanada segoviana.

De vuelta al camino de Martín Muñoz, al otro lado del cercano empieza un importante descenso al tiempo que se sumerge en el cerrado robledal que la nieve que cubre la sierra resalta los tonos encendidos de su hojarasca, marea roja mecida con suave insistencia por el viento que poco a poco despeja las nieblas. Esporádicas marcas fucsias sobre piedras y troncos dirigen el rumbo de la senda, que concluye en una pista que recorre horizontal la ladera. Tomarla a mano derecha, siguiéndola hasta un cortafuegos que a la izquierda continúa el descenso hacia el pie de la montaña. Es un largo trecho que recorre la parte más espesa del robledo y alcanza los campos de labor de las afueras de Martín Muñoz. Cruzarlos hasta entroncar con la pista por la que se alcanza el pueblo.

El mirador de Piedrasllanas después de una ventisca. Foto: Alfredo Merino

FICHA

Tiempo: Entre 2 y 5 horas, según el estado de caminos y pistas.

Longitud: 16 kilómetros el recorrido ida y vuelta.

Desnivel: 384 metros (Mirador Peñasllanas, 1.491 metros, Martín Muñoz de Ayllón, 1.107 metros).

Recorrido. Ruta lineal

Regreso. Por el mismo camino que a la ida.

Dificultad. La ruta discurre por caminos y pistas sencillas. La única dificultad puede derivar de la presencia de nieve abundante, lo que supondrá abrir huella, o de barro después de lluvia. Posible presencia de hielo en algunos lugares.

Material. Botas de marcha, guetres y ropa de abrigo en invierno. Los bastones son recomendables.

Recomendaciones. En invierno es imprescindible calzado de montaña cubierto por guetres. Los bastones ayudarán a caminar por la nieve. Atención a las posibles placas de hielo. Evitar la ruta los días de niebla o mal tiempo. Caminos embarrados tras las lluvias.

 


Queremos saber tu opinión
Usuario registrado
Recordadme en este ordenador
Recuperar contraseña »
¿Eres un usuario nuevo? Regístrate