Metropoli

Blog Al aire libre

Risca del río Moros

DATOS BÁSICOS

Situación. Valdeprados, Segovia.

Cómo llegar. Desde Madrid por A-6 hasta San Rafael, desde allí seguir por la N-603 hasta Otero de Herreros, donde se toma la SG-722 hasta el cruce con el acceso a Valdeprados.

Accesos. Salir de la plaza del escultor Luis Sanguino, situada en el centro de la pequeña localidad, dirección Oeste y tras dejar el Ayuntamiento a mano izquierda, abandonar Valdeprados por la pista que con el mismo rumbo en menos de un kilómetro alcanza el río Moros.

Información. Ayuntamiento de Valdeprados, tel: 905 456 325.

El puente de los Enamorados sobre el río Moros. Foto: Marga Estebaranz.

Vea más imágenes de la excursión

Es uno de los más diminutos, si no el que más, entre todos los cañones fluviales de Segovia, tierra patria de desfiladeros enormes, pero es el más exclusivo. Y aunque tiene razones paisajísticas poderosas, lo es por sus particularidades geológicas, algo que suele pasar desapercibido a turistas y visitantes. Aunque los expertos lo recalcan de tal modo, que cuando recorres los entresijos de la Risca del río Moros, te apercibes de la singularidad. Este estrecho cañón, lo decimos ya, es el único de la geografía castellana que esta formado por gneis, en vez de la habitual roca calcárea que conforma tajos tan espectaculares como los abiertos por los ríos Riaza y Duratón.

Prolongación norteña de la cuña granítica que es la Sierra de Guadarrama en el océano calizo del centro peninsular, esta humilde cicatriz a duras penas supera en su profundidad más honda los treinta metros y no se prolonga mucho más de 400 metros en la más generosa de las mediciones. Sin embargo su estrechura, que en algunos puntos se aproxima a los cinco metros entre ambos bordes y la verticalidad extrema propia de estas clases de roca le dan personalidad al tajo, haciendo recomendable su visita.

Una visita que, no se sabe por cuanto tiempo será posible, pues en 2008 salió a la luz el proyecto de la Confederación Hidrográfica del Duero que a cambio de erigir un embalse, el de Guijasalbas, estaba dispuesto a llevarse por delante el paisaje, sus habitantes naturales y la catalogación que merece. Es decir, un escenario sobresaliente en España, una Zona de Especial Protección para las Aves y área de la Red Natura 2000, y la presencia de nutria, excepcionales bosquetes de arces de Montpellier, entre una rica y variada comunidad biológica.

El caso, que se antoja similar al vivido en los pasados años 80 que también quería sepultar bajo un embalse el valle de Valsaín, ha despertado duras críticas por asociaciones como Centaurea, la Sociedad Ecológica de España y Comisiones Obreras, quienes han calificado esta obra de desatino y absurda desde el punto de vista medioambiental y geológico, existiendo otras opciones para que no falte agua en la comarca.

Por suerte, el precipicio económico de la actual crisis parece tener mucho mayor calado que el que forman las paredes de la Risca del río Moros, por lo que de momento parece asegurada su permanencia fuera de las aguas. Pero no estaría más que para certificar su futuro, y tal y como demandan las citadas y otras muchas organizaciones, el paraje sea declarado Monumento Natural por la Junta de Castilla y León.

Inicio en Valdeprados

El llamado Torreón del Castillo del Caballo Moreno, nombre tomado de la voluminosa veleta que remata su techumbre, preside la adormecida localidad segoviana, cuya plaza principal recuerda al reconocido escultor Luis Sanguino. Desde ella se pasa a la vecina del Ayuntamiento, tras el cual se abandona la villa dirección Oeste. Junto a las últimas casas un desgastado panel de madera señala rumbo y características de la ruta.

La pista, que se dirige a la finca de Navasotero, alcanza un desvío justo antes del arroyo del Quejigal, donde tomar la bifurcación de la izquierda, que marcha junto al regato. Así se alcanza un segundo cruce, donde se toma el ramal de la derecha, que desciende hasta un área recreativa, ya a orillas del río Moros. Aquí mismo salva las aguas el llamado puente de los Enamorados, aunque no hay que cruzarlo ahora, se dejará para la vuelta. En cambio, continuar por esta orilla hasta situarse sobre un breve acantilado, sobre el que circula una senda.

Cruzar una portilla y, con el río algo alejado a mano izquierda, atravesar una dehesa de encinas. Sigue una cuesta que desemboca en un punto donde se ensancha el paisaje hacia la izquierda, Oeste. En este punto, ya pisando granito, solo hay que asomarse al borde del desfiladero. Cañón miniatura, lo recoleto de las dimensiones aumentan su hermosura, que se remansa treinta metros más debajo de las dos paredes negruzcas que lo definen.

El camino continúa el sentido de la corriente, hacia el Norte, hasta que cruza una pequeña valla de piedras. Luego desciende por un paisaje abierto hasta que alcanza unas ruinas. Se trata de un antiguo molino que solo recibe las visitas del ganado que pasta por la zona. El camino conduce a la cercanas ruinas del poblado de Guijasalbas, desde donde se alcanza una carretera. Tomada a la izquierda, permite cruzar el río Moros.

En la otra orilla dejar el asfalto por el primer camino que se abre a la izquierda. Rumbo Sur cruza una portillera y remonta las aguas, ahora también a la siniestra. Así alcanza una zona de terreno elevada y llega hasta una alambrada. Descender en su compañía hasta las aguas, continuando siempre por la orilla rumbo Sur y alcanzar una pista, por la que se llega al puente de los Enamorados. Ahora sí se cruza para desandar el primer kilómetro de esta ruta circular, hasta retornar a Valdeprados.

Cielos tormentosos y ganado en las proximidades de Guijasalbas. Foto: Marga Estebaranz

FICHA

Tiempo: Entre 2.30 y 3.00 horas.

Longitud: 6 kilómetros.

Desnivel: 40 metros (Valdeprados, 985 metros, Guijasalvas, 945 metros).

Recorrido. Circular, con salida y llegada en Valdeprados.

Dificultad: Ruta corta, de escaso desnivel y sin dificultades técnicas.

Material: Botas de marcha y ropa de abrigo en invierno. Bastones recomendables.

Recomendaciones: Debe prestarse atención en las zonas rocosas del pequeño desfiladero, que mojadas por la lluvia o la niebla son resbaladizas.

 


Queremos saber tu opinión
Usuario registrado
Recordadme en este ordenador
Recuperar contraseña »
¿Eres un usuario nuevo? Regístrate