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Cañón del río Caslilla

Datos prácticos

Situación. Casla, Segovia.

Cómo llegar. Desde Madrid por A-1, autovía de Burgos, hasta salida 99, Santo Tomé del Puerto. Seguir por la M-110, dirección Segovia, hasta la localidad de Casla.

Distancia. 110 kilómetros desde Madrid.

Alamedas del Caslilla desde la Cueva del Ranchón.| Marga Estebaranz

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Embarrancados y ocultos, los ríos segovianos se convierten en esta época del año en destino preferente para los aficionados al excursionismo y la naturaleza de la zona centro. La razón no es otra que las densas alamedas que cubren sus profundos tajos calizos. La llegada del otoño produce el aparente milagro de convertir sus densas hojarascas en un luminoso caudal de oro.

Todos los ríos que tienen sus veneros en la Sierra de Guadarrama han trazado por mitad de estas tierras castellanas cañones más o menos hondos y prolongados. Todos ellos encienden estos días sus bosques de rivera. Duratón, Riaza, Eresma son los más conocidos. Hasta ellos llegan legiones de visitantes.

Mucho más íntimo resulta visitar este humilde Caslilla, nacido en los Altos de los Colgadizos, el tramo más remoto de los Montes Carpetanos, a poniente de la Somosierra. A partir de la tranquila Casla, se entretiene en la llanada segoviana arando un barranco doméstico, casi de juguete podría decirse al compararle con los monumentales abiertos por Duratón y Riaza. Vaya lo uno por lo otro, quedando compensada de sobra la escasez de farallones calizos por la tranquilidad que se obtiene en su recorrido en donde lo habitual es que la única compañía sean las abundantes aves que viven en las tierras de Segovia, con buitres, ratoneros, rabilargos y halcones a la cabeza.

El bosque de ribera parte por la mitad a los campos segovianos.| Marga Estebaranz

Desde la salida Este de Casla cruzar por la carretera de Soria el Caslilla. Nada más pasarlo, abandonar el asfalto por un camino que a la izquierda empieza su marcha hacia el norte, con las aguas a esta mano. En compañía de una cerca de piedra, en este primer tramo, vallado y senda son la linde de los ecosistemas que nos encontraremos en el recorrido. A la izquierda, el húmedo y fecundo de los bosques de galería alimentados por las aguas. A la derecha el adusto de la meseta representado por las severas sabinas. Los pinares de repoblación que cubren parte importante del pie de monte segoviano conforman el tercer hábitat que visitamos.

El sendero se separa en esta primera parte de la depresión fluvial, para marchar entre pinos y sabinas. Transitado kilómetro y medio y después de una doble curva en ángulo recto, primera a la izquierda y segunda a la derecha, se llega a un cruce señalado por un pequeño mojón. Continuar por la opción de la izquierda que desciende hacia el barranco del Casilla.

 

Cueva del Ranchón

Concluido el descenso gira 90º a la derecha hasta un nuevo cruce, donde vuelve a tomarse el ramal de la izquierda. Enseguida se alcanza la vecindad de la arboleda, que crece abajo, en el fondo del barranco calizo. A media ladera y sin dificultades, la senda alcanza las cárcavas más importantes del cañón. Se trata de la cueva del Ranchón, refugio cabrero en sus tiempos y hoy punto de encuentro de escaladores. La caliza obliga al Caslilla a trazar un par de cerradas curvas con las que salva el estrecho. Una breve subida saca al camino hasta la planicie. En este punto se contempla hacia la espalda la tendida línea de los Montes Carpetanos cuyo azul contrasta con los tonos amarillos y rojizos de las cercanas alamedas.

Prosigue rumbo norte durante un kilómetro, punto en el que desciende por una vaguada perpendicular al Casilla. Arriba y a la izquierda se extiende una urbanización. El camino cruza el río y por la otra orilla alcanza una pista que atraviesa un campo salpicado de sabinas.

A partir de aquí puede continuarse hasta Santa Marta del Cerro, aunque el camino tiene menos interés. Para ello, proseguir por la pista que abandona el barranco, al tiempo que el paisaje se abre en una amplia llanada ocupada por cultivos cerealistas. Rumbo Norte, en 800 metros se alcanza otra pista transversal que tomada a la izquierda y con el cauce del Casilla y sus alamedas a la misma mano, lleva en poco más de dos kilómetros a esta adormecida villa segoviana.

La parte más frondosa de los bosques del Caslilla está un par de kilómetros al norte de la localidad de Casla.| Marga Estebaranz

Ficha

Tiempo: De 2.30 a 3 horas el camino ida y vuelta hasta el fin del barranco, sin alcanzar Santa Marta del Cerro. Hasta esta última localidad añadir 45 minutos más en cada sentido.

Recorrido: Ruta lineal. Ida y vuelta por el mismo camino.

Longitud: 5 kilómetros el tramo descrito, el doble ida y vuelta. Si se continúa hasta Santa Marta del Cerro calcular 3 kilómetros más. Si no se cuenta con dos vehículos, el tramo ida y vuelta Casla-Santa Marta son 16 kilómetros.

Desnivel: 40 metros (Río Caslilla en Casla, 1.072 metros, parte final del barranco del Casla, 1.032).

Regreso: Mismo camino que a la ida.

Dificultad: Marcha carente de dificultades y de escaso desnivel.

Material: Calzado de marcha, ropa de abrigo.

Recomendaciones: Una cámara de fotos y una guía de aves son el mejor equipo en esta jornada.


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