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Barranco del Reato

Datos prácticos

Situación. El Sotillo. Guadalajara.

Cómo llegar. Desde Madrid por A-2 hasta la salida 107, sobrepasada Guadalajara. Continuar dirección Las Inviernas y El Sotillo. 

Distancia. 120 kilómetros desde Madrid.

Recorrido. Ruta lineal.

Accesos. La excursión se inicia en la parte baja de la localidad de El Sotillo, en la plaza donde se sitúa la iglesia de El Sotillo.

Regreso. Por el mismo camino que a la ida.

Paraje de los Frailes.| Marga Estebaranz

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Que Guadalajara es una caja de sorpresas lo saben bien los buenos andarines y los amantes de la naturaleza. Encaramada en el rincón más alto de Castilla-La Mancha, sus abruptos barrancos, olvidadas serranías y solitarias parameras jamás defraudan al caminante. El barranco del Reato es buen ejemplo de ello. Enclavado en la casi desaparecida (no son más de 40 sus vecinos) localidad de El Sotillo, este pequeño corte abierto en el centro geográfico de la Alcarria, corazón de la comarca cifontina, se apareja a enigmáticas leyendas, ancestrales cultos marianos y, sobre todo, a un paisaje sobresaliente.

La leyenda habla de una plaga de hormigas o de termitas, insectos sociales en cualquer caso, que acabaron con los cimientos, a la sazón de madera, de la aldea antaño fundada por pastores vascos llegados a la Alcarria al poco de ser liberada de la dominación árabe, en plena Reconquista. Corría el siglo XII y por mucho que aquellos emigrantes rogasen a la virgen que, como por milagro, encontraron enredada en las ramas de un espino, la marabunta se merendó hasta la última viga de su pueblo.

Nada valió que adoptaran como patrona a la valiosa talla. Ni que la pusieran nombre, Virgen de Aranz, al fin y al cabo en vascón arantza es el nombre del arbusto donde apareció la imagen. Conviene señalar aquí el paralelismo de esta leyenda con aquella otra que marca el inicio del santuario de Nuestra Señora de Aránzazu, en el término guipuzcoano de Oñate, donde un pastor encontró en un espino otra talla de la madre de Dios.

Si hacemos caso a la leyenda alcarreña, la aldea fue arrasada y marcharon los vascos, conservándose la imagen desde entonces. Ahora se venera en el templo parroquial de El Sotillo, pero junto al barranco aún se sostiene la ermita, delicioso templo románico, que señala el lugar donde aseguran se erigió el desaparecido asentamiento y que durante mucho tiempo se guardó la imagen.

Dejando aparte virgen y leyenda, en El Sotillo destaca su barranco, el del Reato. Da pistas de ello su propio nombre, diminutivo de Soto que en latín es paso angosto o desfiladero. Para alcanzar este escenario, uno de los más fantásticos de la Alcarria, echarse a andar desde la parte baja del pueblo, justo en la plazuela donde mana la fuente del Perro. Ante el monumental manadero de siete caños, se inicia una pista que deja atrás un pequeño parque.

Recula del pantano de la Tajera.| Marga Estebaranz

Suave bajada hasta el desfiladero

Discurre la primera parte de la ruta entre huertas y nogaleras en compañía del arroyo del Chorrón. Se pasa ante un área recreativa, ya en el inicio del Barranco del Reato. Continuar por el fondo del cauce, sin tomar el desvío que a la derecha pasa sobre un puente de cemento.

Algo después, el camino cambia de orilla, al tiempo que la barranquera toma carácter tras un giro a la derecha, cuando se encaja entre sendas paredes calcáreas. Es un tramo solitario entretenido por la fantasía de la roca que ha dado origen a un universo de formas improbables.

Un segundo giro del barranco es preámbulo del rincón más espectacular de nuestra marcha. Al fondo y orillados en el cauce, se descubre un formidable conjunto pétreo. Son cinco estilizadas agujas cuya forma antropomorfa y ciertamente pía les ha otorgado el nombre por el que son conocidos: los Frailes. Silente profesión de trazos oscuros que parecen ensimismados en la contemplación de tan remoto y tranquilo rincón.

Lo habitual es que las aguas del Tajuña, represadas por el cercano embalse de la Tajera, alcancen este punto. En caso de sequía, puede proseguirse el paseo por el fondo de un barranco formado por dos verticales paredones calizos un buen trecho más, hasta que se alcanza el citado pantano.

Retorno por Las Inviernas

El regreso puede efectuarse por el mismo camino que a la ida. También por la variante que consiste en alcanzada la bifurcación del puente. Una vez aquí, tomar la pista que asciende hasta la cercana carretera que une El Sotillo con el embalse. Cogerla a la izquierda hasta el inicio de una pista situada un kilómetro después. El nuevo desvío lleva hasta la cercana población de Las Inviernas, desde cuyo cementerio se regresa a El Sotillo por un camino señalizado con las marcas blancas y rojas del sendero de gran recorrido GR-10. Antes de llegar, se alcanza el barranco del Escalón, donde se localiza las cuevas del Moro y de la Mora, otro paraje que engarza una sorprendente leyenda.

Campos nevados en Las Inviernas.| Marga Estebaranz

Ficha

Horario: Entre 3.30 y 4 horas.

Longitud: 12 kilómetros.

Desnivel: 70 metros (El Sotillo, 1.040 metros; Barranco de El Reato, 970 metros).

Dificultad: Ruta de escaso desnivel que discurre por pistas y caminos carentes de dificultades.

Material: Botas de marcha, ropa de agua, bastones. En verano protección solar.

Recomendaciones: Parte del recorrido por el interior del desfiladero puede estar embarrado por las lluvias.


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