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Camino de los Campamentos

Datos prácticos

Situación. Valle de Fuenfría. Cercedilla.

Cómo llegar. Desde Madrid por A-6 hasta Guadarrama. Continuar por la M-622 hasta la Cercedilla, población a la que se entra por un túnel bajo la la estación de ferrocarril.

Distancia. 60 kilómetros desde Madrid.

Recorrido. Ruta circular.

Accesos. Desde la entrada de la estación de ferrocarril de Cercedilla bajar a mano izquierda hasta el final de la calle, unos metros después del túnel que a la izquierda pasa bajo las vías del tren. Al final de la calle arranca un camino peatonal, el Sendero Ródenas, que sube con varios zigzagues por la ladera hasta el inicio de la pista por la que discurre el Camino de los Campamentos.

Regreso. Desde las Dehesas, por el sendero de pequeño recorrido y Caminio Puricelli hasta Cercedilla.

Información. Centro de Educación Valle de La Fuenfría, kilómetro 2 carretera de Las Dehesas. Tel: 918 522 213, Cercedilla y Renfe.

Arroyo del Infierno.| Alfredo Merino

 Vea más fotos de la excursión

Antaño esta cómoda pista fue un camino que solo recorrían vaqueros y pastores. Directo, se encarama hasta las primeras praderas que se abren en mitad de la vertiente oriental de La Peñota. Primero entre robledales, gana altura en su primer tramo con rapidez, a costa de salvar una pendiente que en ocasiones supera el 30 por ciento de porcentaje. Una vez alcanzada cierta altura, se mantiene a media ladera por el interior de espesos pinares, cruzando regatos y engarzando las sucesivas praderas asentadas en la solana del valle.

En la más llamativa de todas estas navas, el raso del Hornillo, que se abre bajo el collado de los Amigos, durante décadas estuvo instalado un campamento estival juvenil que tuvo diferentes nombres: El Raso del Hornillo, de la Peñota y Los Helechos. Primero perteneció a los boy scouts y, concluida la guerra Civil, al Frente de Juventudes. Las necesidades de abastecer a las generaciones de muchachos que a lo largo de más de sesenta años acamparon en la zona, hizo mejorar los accesos a la acampada, hasta convertirse en la pista que es hoy. Franca y de suelo firme, ideal para recorrerla a pie y, quien tenga piernas y pulmones suficientes, en bicicleta.

La ruta que se ha trazado aprovechando la pista en buena lógica se llama camino de los Campamentos. Arranca justo encima de las vías de tren que llega a Cercedilla. Para llegar a su inicio, desde la entrada de la estación descender a la izquierda hasta el final de la calle Emilio Serrano. Cuando gira a la izquierda, para embocar el túnel que pasa bajo las vías, continuar de frente hasta el final del culo de saco aquí situado, donde se empalma con una senda peatonal.

El Sendero Ródenas, que así se llama, realiza varios zigzagues cerrados y trepa bajo unos falsos plátanos. Al final de este corto pero empinado tramo se alcanza una pista. En este punto y a la derecha, tiene su inicio el camino Puricelli, por el que regresaremos de nuestro paseo. Continuar de frente por la ancha pista que, dirección suroeste, continúa cuesta arriba, ahora entre fincas cubiertas de robledales. Transcurrido un kilómetro se pasa una valla americana. Prosigue el ascenso hasta que el camino da un amplio giro a la derecha desde el que se contempla un despejado panorama que alcanza a La Maliciosa. Sigue otro giro menos acentuado a mano contraria y cumplidos dos kilómetros desde el inicio, se alcanza la pradera del Hornillo. Se asienta en el ancho hombro que separa el cerrete del Reajo Alto, a la izquierda, de la cuerda principal del Guadarrama.Un monolito a la entrada del prado tiene grabada en sus canchas una frase enigmática que todos pasan por alto. Un sinsentido tanto hoy como ayer, pero que entonces fue mantra obligado para la chavalería: Se sirve al caminar, dice.

 

Raso del Hornillo

En los años setenta el campismo militaroide propugnado por el Frente de Juventudes cayó en desuso y la pradera se quedó en pasto para las vacas. Las instalaciones fueron abandonadas y todavía se contemplan sus restos. Lo más llamativo, el altar donde se se daba misa diaria de obligada asistencia, sobre el berrocal que corona la mitad de la pradera. También pervive el panorama que regala el navazo, uno de los más extraordinarios del Guadarrama. Coronado por la línea de cumbres serrana, la visión atrapa un buen rato al caminante: Siete Picos justo encima de los bosques de Fuenfría, a su izquierda Montón de Trigo y a la derecha, las Guarramillas y La Maliciosa.

Alcanzar este oteadero es tan sencillo que una vez saciado de contemplar tanto paisaje, el cuerpo pide más marcha. Nada mejor que proseguir por la pista que concluye en el corazón de la Fuenfría. Un par de empinadas curvas continúan ladera arriba. A sus lados varios depósitos de agua y vacas, muchas vacas, que aprovechan los claros de hierba libres de la nieve para sestear y darse distraídos bocados. Después de la segunda curva, aún cuesta arriba, la pista coge dirección norte y enseguida alcanza el punto más alto. A su izquierda una pradera en cuya esquina superior mana la fuente de la Mina.

A partir de este momento, se pierde altura poco a poco y el camino está señalizado en los troncos de los árboles con una doble marca. Los círculos rojos de la antigua señalización, que es la que seguiremos hasta alcanzar el punto final de la ruta, en las praderas de las Dehesas y las recientes marcas del sendero de pequeño recorrido, también renombrado y que ha cambiado su antiguo nombre RV 4 por el reciente PR-M 30 que también ha modificado algunos tramos de la vieja senda.

Adaptada a los caprichos de la ladera, la pista curvea y salva los sucesivos arroyos que se despeñan desbordados del agua que hace horas era nieve: Colladito del Rey, Helecharón y de la Piñuela, desbordados todos ellos en impensables saltos y llamativas cascadas. Un par de kilómetros más adelante, un camino que viene de la izquierda empalma con nuestra pista, justo delante de una cuidada valla de piedra. Es el camino Puricelli, por el que regresaremos a Cercedilla.

Hospital de la Fuenfría

Continuar por la pista hasta alcanzar el entorno del Hospital de la Fuenfría, donde se alzan diversos edificios. Un monumental árbol  abatido por el viento de estos días aún permanece cortando el paso y su tronco apoyado en una valla destrozada por el peso del gigante. A continuación, una barrera y la entrada del hospital.

Cruzar la carretera, que desciende a la derecha y subir a un claro en el bosque situado inmediatamente al norte del hospital. Continuar por el sendero, ahora solo tutelado por los círculos rojos, que cruza una cancela y pasa por la parte alta de una pradera en mitad del bosque. En este punto vuelven a aparecer las señales blanquiamarillas un corto tramo, en seguida, abandonarán de nuevo los círculos y seguirá por la ladera de la izquierda.

Nuestro camino, señalizado por los círculos rojos, continúa recto, dirección norte. Desciende un corto tramo y cruza el arroyo del Infierno. Del otro lado el camino asciende pegado a la cerca de un chalet en cuya fachada principal cuelga en escudo de los ingenieros de montes.

El camino bordea esta propiedad y prosigue rumbo norte tras cruzar su entrada. A la derecha está la carretera de regreso de Las Dehesas y la trasera de la Escuela de Ingenieros de Montes. Enseguida el camino alcanza una puerta que lo cierra. Pasar por su derecha y en vez de continuar por el camino señalizado con los círculos rojos, que continúa recto hacia el norte, tomar una senda que se dirige a la derecha hasta la cercana carretera. Cruzarla y con la misma dirección alcanzar las praderas de Las Dehesas.

En este punto puede continuarse por cualquiera de las excursiones que arrancan en las cercanías de Casa Cirilo. Para el regreso, desandar el camino hasta la pradera situada inmediatamente antes del hospital de la Fuenfría. En vez de descender hasta su entrada, siguiendo el camino que llevamos a la ida, tomar el sendero que, a mano derecha, atraviesa la ladera por la parte alta del hospital. Es el citado PR-M 30 cuyas recientes marcas son fáciles de seguir. En ligero descenso cruza el arroyo de la Piñuela y desciende hasta la pista que utilizamos en la ida, justo a la altura de la valla de piedra.

Al final de esta cuidada cerca, abandonar la pista y descender por el camino Puricelli, a la izquierda. Tras un primer tramo abrupto y de suelo descarnado, la pista se remansa y circula en muy ligero descenso rumbo sur, a una cincuentena de metros por debajo del camino de los Campamentos. Sin más historia que comprobar que tan escasa diferencia de cota es suficiente para que la nieve haya desaparecido, se alcanza el final del sendero Ródenas, por el que se desciende hasta la estación de Cercedilla.

Las Dehesas nevadas.| Marga Estebaranz

Ficha

Horario: Entre 2.30 y 3.00 horas.

Longitud: 11 kilómetros.

Desnivel: 218 metros (Estación Renfe Cercedilla, 1.162 metros, Sendero PR-M 30, Fuenfría, 1.380 metros).

Dificultad: Ruta carente de dificultades que transcurre por pistas y senderos señalizados.

Material: Calzado de marcha.

Recomendaciones: Ruta para hacer con niños y como opción diferente al acceso habitual al Valle de Fuenfría.

 


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