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Cerro del Puerco

Datos prácticos

Situación. Montes de Valsaín, término de La Granja de San Ildefonso, Segovia.

Cómo llegar. Desde Madrid, por A-6 hasta Villalba. Continuar por M-601 al Puerto de Navacerrada y CL-601 hasta La Pradera de Navalhorno.

Distancia. 72 kilómetros desde Madrid.

Recorrido. Ruta circular, con salida y llegada en el mismo punto.

Accesos. Una vez en La Pradera, cruzar todo el pueblo por la carretera nacional hasta la última calle a la derecha. Calle Primera, con firme de adoquines, en su inicio sendos carteles señalan Centro Montes de Valsaín y Fábrica de madera. Recorrer la calle hasta su final, a 300 metros, hasta que desemboca en la calle Segunda. En este cruce empieza la ruta a mano derecha, Norte.

Información. Centro Nacional de Educación Ambiental. Pº José María Ruiz Dana, s/n. Valsaín-La Pradera. Tel: 921 471 711 y página web.

Los bosques de Valsaín con La Mujer Muerta al fondo vistos a través de una de las troneras del cerro del Puerco.| Marga Estebaranz

Vea más fotos de la excursión

Había que tomar la posición al precio que fuese. Corría la primavera de 1937  y el avance de los rebeldes en el frente norte de España, en especial sus triunfos en el País Vasco, obligaban a La República a buscar un éxito que contrarrestase la ofensiva fascista en una fase decisiva de la Guerra Civil. Se imponía tomar una de las capitales en poder de los franquistas. Segovia fue la elegida. Al pie de la Sierra de Guadarrama, cuyas alturas gobernaban las unidades del recientemente homenajeado Batallón Alpino, no parecía ser una pieza difícil de lograr.

Se equivocaron. Las posiciones fascistas estaban acuarteladas en en los montes de Valsaín. La XIV Brigada Internacional intentó hacerse con su principal bastión, situado en un altozano a las puertas de La Granja, pero sabedores de la importancia del movimiento, los rebeldes se defendieron con fiereza. En cuatro ocasiones intentaron los republicanos hacerse con la posición, a lo largo de dos sangrientas jornadas. En todas fueron rechazados por los nacionales desde lo alto de la poderosa atalaya.

La Batalla de La Granja fue una escaramuza que no tuvo otra trascendencia que la muerte de entre 900 y 2.600 soldados, según las fuentes. Uno de los más sangrientos enfrentamientos de la guerra en la que hubo hasta amotinamientos y ejecuciones sumarias de desertores. Segovia no fue conquistada y setenta y cinco años después, el cerro del Puerco, aquel altozano donde sucedió tan salvaje escaramuza se adormece en el corazón de los pinares de Valsaín, tan olvidado como aquel triste episodio.

La muralla norte de Peñalara desde el cerro del Puerco.| Marga Estebaranz

Pisar su cimera no llevará más de un par de horas en el peor de los casos, sin mayores inconvenientes que tal vez encontrarse con alguna vaca pastando tranquila. En su cumbre resiste uno de los conjuntos de la arquitectura militar de la Guerra Civil española mejor conservados y este lugar es sin duda el oteadero que regala los más privilegiados panoramas que pueden contemplarse por esta parte del Guadarrama. A pesar de tanta bendición excursionista, la sencilla caminata no aparece reseñada en ninguno de los compendios al uso y apenas recibe visitas en comparación con otros destinos más conocidos de Valsaín.

El aroma de la madera

La Pradera de Navalhorno es el punto de partida de esta ruta que echa a andar en el costado de la serrería que gestiona la madera cortada en los bosques cercanos. Su enorme chimenea es el faro que guía el rumbo de las caminatas que transitan por esta parte del bosque de pinos silvestre más espléndido de Europa. El aroma de la madera recién cortada acompaña al caminante hasta bien lejos del pueblo maderero.

Recorrer hasta su final la calle segunda, con el aserradero a mano izquierda. Alcanzar una barrera, tras la cual la calle se convierte en pista. A la derecha una singular talanquera para bicicletas. Sin cruzarla, abandonar la calle por la derecha, unos metros antes de un descargadero de troncos, y empalmar con una pista situada unos diez metros al Este, paralela al camino que hemos traído hasta aquí. Tomarla a la derecha, Sur, dirección contraria a la seguida hasta este punto.

La pista penetra enseguida en el pinar, al tiempo que empieza una suave pendiente. Se circula por el interior de un tunel en el bosque hasta la primera pradera, anuncio de los panoramas que se verán a lo largo de la excursión. Tras la pradera de nuevo al bosque y una empinada y cerrada curva a la izquierda. Algo después, el robledal sustituye a la pinada y más arriba, la pista sale a un terreno despejado. Siempre en suave ascenso concluye en una zona llana y despejada en cuyo suelo emerge una enorme lancha de granito.

Lo que era pista, pasa a ser un camino montañero tutelado por pequeños hitos de piedra. El último tramo marcha dirección Sur, rumbo a un grupo de enorme pinos que crecen en el altozano, a unos doscientos metros de distancia. Lo alcanza sorteando afloramientos de granito entre los que concluye el ascenso. Estamos en el mismísimo epicentro de los Montes de Valsaín. El cerro es un mirador excepcional que regala vistas impagables.

El rotundo paredón norte de Peñalara, Dos Hermanas, los lejanos Siete Picos y los más alejados aún Montón de Trigo y La Mujer Muerta en inédito escorzo. Es tan hermoso el panorama que los abundantes restos de la guerra pasan desapercibidos. Rodean todo el majano: trincheras, troneras, fortines... conservados en perfecto estado, para algunas fuentes son las mejor conservadas de cuantas construcciones quedan de la contienda en el Guadarrama.

Curioseando entre las casamatas el caminante descubre una inscripción que envía directamente al tiempo en que se construyó el conjunto: Vega y Martín pisaron este parapeto. 1ª Compañía de Sevilla, 7-8-937. A su lado, en el hueco de una tronera, alguien ha dejado un Belén. Hace pocos días que terminó la Navidad y todavía hay quien mantiene la costumbre montañera de subir a cumbres como esta las figuras del Misterio. Por unos momentos las inocentes tonadillas de los villancicos apagan el recuerdo del atrueno y el desgarro de balas, gritos y morteros.

Regreso por pista

Continuar por el camino que nos trajo hasta aquí. Atraviesa este toda la cima del Puerco, dirección Oeste-Este y en el borde de la meseta, desciende directo hacia el fondo de los pinares. Es un tramo corto pero bastante empinado al principio, que lleva a unas praderas que empalman con la carretera forestal de la Cueva del Monje. Esta pista asfaltada está cerrada a la circulación y es utilizada para las tareas forestales de los montes.

Tomarla a mano izquierda, Norte y seguirla medio kilómetro, hasta que alcanza una bifurcación. A la derecha, el puente del Vado de los Tres Maderos, que no debe cruzarse. Proseguir rumbo Oeste y alcanzar un nuevo cruce, este triangular. Seguir de frente, sin hacer caso de los dos desvíos que se abren a mano derecha y, tras pasar ante un gran descargadero de troncos, alcanzar la cancela en la que se inició la marcha, al final de la calle Segunda.

La pista de regreso.| Marga Estebaranz

Ficha

Horario: Entre 1.30 y 2.30 horas.

Longitud: 5,5 kilómetros.

Desnivel: 222 metros positivos (La Pradera de Navalhorno, 1.200 metros, Cerro del Puerco 1.422 metros).

Dificultad: Ruta breve sin dificultades que transita por pistas y sendas bien trazadas.

Material: Botas montaña, bastones.

Recomendaciones: Extremar precauciones en caso de niebla. Tras una nevada, guetres imprescindibles. Con buen tiempo, excursión ideal para hacer con niños.

 


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