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cine

PELICULA

Ocho apellidos vascos

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Sinopsis

Rafa, andaluz de pura cepa, nunca ha tenido que salir de su querida Sevilla para conseguir lo que más le importa en la vida: el fino, la gomina y las mujeres. Hasta que un día todo cambia cuando aparece la primera mujer que se resiste a sus encantos: Amaia, una vasca.Decidido a conquistarla, Rafa viaja hasta un pueblo de Euskadi. Allí, para conseguir a Amaia hará lo que haga falta, incluso hacerse pasar por vasco.

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    Andalucía vs. Vascongadas

    Ante la nueva comedia de Martínez-Lázaro, es insoslayable la evocación de la película francesa Bienvenidos al Norte: al igual que en el filme de Dany Boon, Ocho apellidos vascos satiriza sobre los tópicos regionales, exacerbados hasta el paroxismo para demostrar lo absurdos y ridículos que resultan. En el prólogo y en el epílogo, que se desarrollan en Sevilla, se habla de los prejuicios de los vascos respecto a lo andaluces (la vaguería, las sevillanas, la gomina, el fino, los chistes, los paseos románticos en coches de caballos...), y en la parte central, que recorre el País Vasco (las Vascongadas, según el protagonista), se analiza la imagen de los vascos ante los ojos de un andaluz que no ha salido nunca de su tierra (la kale borroka, la incontinencia gastronómica y etílica, los cortes de pelo, las bilbaínadas, la complejidad del euskera...).

    Mientras la película se dedica a mostrar, exagerándolas, las barreras culturales entre dos pueblos tan aparentemente diferentes, la cosa funciona muy bien, gracias a unos diálogos chispeantes, una interpretaciones perfectamente ajustadas y la eficaz puesta en escena del director, que para eso es uno de los grandes especialistas del género. Pero, en un determinado momento, el guion de Borja Cobeaga y Diego San José vira bruscamente hacia la comedia romántica más tradicional, en la línea marcada en la última década por Hollywood, y lo que era divertido y provocador se convierte en previsible y conservador, las risas dan paso a una molesta sensación de déjà vu y la sensación que queda al salir es de qué pena, con lo bien que había empezado...