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cine

PELICULA

Guillaume y los chicos, ¡a la mesa!

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Sinopsis

El primer recuerdo que tengo de mi madre es de cuando tenía cuatro o cinco años: nos llamaba a mis dos hermanos y a mi a la mesa diciendo: «Niños, Guillaume, ¡a cenar!» y la última vez que hablé con ella por teléfono, colgó diciendo: «Cuídate, mi niña grande.» Y, bueno, entre estos dos momentos hubo un buen número de malentendidos.

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    Monólogo ilustrado

    Guillaume Gallienne había pasado casi desapercibido por el público español pero esta película sirve para conocerle en todas sus facetas. Miembro de la prestigiosísima compañía La Comédie Française, Gallienne adapta al cine una pieza teatral propia, escribiéndola, poniéndola en escena y asumiendo el protagonismo absoluto en el doble papel de Guillaume y de su madre.

    De hecho, se trata de un típico monólogo de un humorista que se dirige al público del teatro y, a continuación, desarrolla cada uno de los episodios de una peripecia, en este caso, de la adolescencia a la edad plenamente adulta. Galienne, que pese a tener 42 años es tan convincente en el papel del chico como en el de su madre, va narrando cómo desde pequeño y por admiración a su mamá se sintió más chica que chico y cómo su padre, diversas instituciones y psiquiatras trataron de corregirlo.

    Los episodios constituyen una cadena de burlas, humillaciones y frustraciones, desde que pasando un veraneo en La Línea de la Concepción una señora le enseña a bailar sevillanas dando los pasos y moviendo los brazos como una mujer hasta que en un lujoso balneario de Baviera le someten a dolorosos tratamientos. Un tema que podría haber dado lugar a caricaturas está resuelto con tanto realismo como elegancia y con empeño en ofrecer imágenes atractivas, soslayando con humor el melodrama del equívoco de la identidad sexual de un hombre que se siente mujer y no porque le atraigan los hombres, sino porque admira con devoción a las mujeres.