Arte Museo del Prado

Invitación al misterio

  • El Museo del Prado dedica una sala a las obras medievales y renacentistas donadas recientemente por los propietarios de la colección Várez Fisa

Título de la foto

'San Gregorio El Grande y San Jerónimo' (1500), de Pedro Berruguete.

Para el espectador contemporáneo, las grandes obras del arte medieval y renacentista tienen siempre algo de enigmático. A veces, este misterio responde a que ya no manejamos el lenguaje simbólico de la época y es difícil descifrar las obras como las descifraban los hombres de los siglos XIV o XV.

En otros casos, sin embargo, hasta los mayores especialistas quedan desconcertados ante elementos difíciles de explicar. Uno de ellos, sin duda, reside en una bellísima tabla de Jaume Serra fechada hacia 1359 y dedicada a la Virgen de Tobed (Zaragoza). En ella figura el donante de la obra, Enrique II, y también su hijo Juan, que le sucedería en el trono. Ambos, rey y heredero, aparecen coronados, como correspondía a su función monárquica. Sin embargo, cuando el cuadro se pintó no era Juan el destinado a ocupar el trono de Castilla, sino su hermanastro Pedro I el Cruel, que moriría asesinado 10 años después de la ejecución de esta pintura. ¿Qué sucedió entonces?¿Previó Enrique II que su hijo Juan llegaría al trono? ¿O decidió representarlo coronado para reivindicar sus derechos dinásticos?

Los especialistas todavía no han llegado a una conclusión definitiva. Desde luego, hay misterio, y muchas sorpresas, en el conjunto de obras medievales y renacentistas que el coleccionista José Luis Várez Fisa ha donado al Museo del Prado, y que ahora se muestran en la sala 52 del Edificio Villanueva. Ya al entrar, el visitante se topa con el primer hecho atípico: para disfrutar de una de las obras maestras de la colección hay que dirigir la mirada al techo, donde cuelga un impresionante artesonado (h. 1400) procedente de una iglesia leonesa. Esta pieza milagrosamente conservada destaca por su colorido y por la enorme variedad de motivos iconográficos -religiosos, vegetales, animales, fantásticos- que decoran sus vigas, pero también por detalles tan cotidianos como mujeres vestidas a la moda del siglo XV.

Motivos islámicos

Esta misma fusión entre Historia Sagrada y vida diaria impregna el Tríptico del Nacimiento de Jesús del Zarzoso (h. 1450), ejecutado por un pintor de origen nórdico e influencias flamencas. Su cosmopolitismo y su gusto por el detalle se reflejan, por ejemplo, en los zapatos castellanos de la Virgen, ubicados en primer plano, y adornados con motivos islámicos, o en la presencia de insólitos ángeles negros en el cortejo de la Asunción.

'Virgen entronizada' de Gil Siloé.

Más allá de los misterios, esta sala permite apreciar obras maestras tan rotundas como dos tablas de Pedro Berruguete. En sus retratos de santos, el pintor deja patente su habilidad para recrear texturas, tejidos, joyas o detalles de iluminación. También resultan enormemente delicados el Nacimiento de Cristo con un donante (h. 1506-7), de Fernando Llanos, que muestra la influencia de Leonardo da Vinci, y la Virgen entronizada de alabastro (h.1490-1500) firmada por Gil de Siloé.

En el otro extremo encontramos la arcaica belleza de varias piezas del siglo XIII, entre las que figuran un mural procedente de Sant Esteve (Andorra) y un retablo de San Cristóbal que es una de las joyas medievales de la colección del Prado desde 1970. Fue entonces cuando Várez Fisa efectuó sus primeras donaciones a la pinacoteca madrileña; ahora, esta sala muestra lo mejor de su colección y nos invita a sumergirnos en el lado más misterioso y sutil del arte sacro español.

¿Qué buscas?

Restaurantes

Provincia
Localidad
Tipo de cocina
Precio

Cines

Teatros

Obras de Teatro

Salas de Conciertos

Conciertos

Salas de Arte

Exposiciones

Locales de Noche

Esta noticia no admite comentarios